Yi Jing: Una herramienta para el autoconocimiento
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Yi Jing (I Ching)
易 經
El libro de los cambios
Una antigua brújula china para guiarnos
en la confusión de acontecimientos... y sentimientos.
TRADUCCIÓN E INTEPRETACIÓN
JORGE VULIBRUN
Florianópolis, SC, mayo de 2013
Agradecimientos
A mi gran compañero Tranquillo Castelli Jr.
por su apoyo y comprensión a través de los años
A mi fiel amiga Elisabete Araujo Leonetti
por su celo y dedicación a quienes contribuyeron
para explorar los arduos caminos de Yi Jing
A mi madre, en memoria,
que le hubiera gustado mucho leer este libro
CONSIDERACIONES INICIALES
Se hacen necesarias cuatro aclaraciones antes de iniciar este trabajo:
- La palabra ‘filosofía’, tal como se usa en este texto, remite a su significado etimológico original, derivado del griego philos, ‘amigo, amante’ y sophia, ‘conocimiento, saber’, no limitándose a la disciplina académica que constituye uno de los marcos del pensamiento occidental. Más bien, el autor utiliza ‘filosofía’ en el sentido dado por el Diccionario Huaiss, “en el ámbito de la relación entre teoría y práctica, pensamiento inicialmente contemplativo en que el ser humano busca comprenderse a sí mismo y a la realidad circundante, y que va a determinar a continuación su carácter preceptivo o práctico, llevado a la acción concreta y sus consecuencias éticas, políticas o psicológicas”. Así, podemos afirmar que China sí ha hecho filosofía, aunque no coincida con el “método filosófico” propio de Occidente después de la Era Moderna. Es posible, entonces, demostrar que el Yi Jing tiene un alcance que trasciende su origen chino y puede aplicarse a todas las expresiones humanas, independientemente de las características geográficas o culturales donde se aplique.
- El público objetivo de este libro es occidental, interesado en la filosofía y en sus cuestionamientos, abierto a las nuevas e intensas interpenetraciones entre Oriente y Occidente que caracterizan el siglo XX y comienzos de este siglo XXI. Esta apertura le permite manifestar interés en un texto milenario originado en una cultura totalmente diferente a la propia (pero formada también por seres humanos), explorar sus significados para, finalmente, permitirse descubrir y concordar en que, en el fondo, conduce al autoconocimiento.
- Como veremos más adelante, el Yi Jing (I Ching) hace un uso muy intenso de imágenes, tanto visuales (en la forma de los trazos de sus hexagramas) como verbales (en forma de frases cortas, muchas veces subjetivas), lo que se aproxima a lo que ahora denominaríamos semiología. Por eso este trabajo hace un uso frecuente tanto de citas como de dichos populares, sean de origen occidental o chino, ya que éstos pretenden comunicar a través de lo que evocan en el lector. En esto hay una clara influencia de la forma en que los grandes pensadores chinos se expresaban, como, por ejemplo, Wang Bi (siglo III d. C.), que comparaba el Yi Jing a una red de pesca o a una trampa para conejos, sin por eso perder la profundidad de sus ideas.
- Cada profesión tiene un estilo propio para comunicarse, y este libro ha sido escrito por un ingeniero. Esta afirmación no pretende ser peyorativa, pero sí justificar el estilo de este trabajo: ecléctico, un tanto repetitivo y poco literario, pero con la clara intención de fundamentar de la manera más sólida posible sus posiciones filosóficas. La formación del autor también ha sido fundamental en otro aspecto: este trabajo no pretende ser puramente teórico o académico, se propone orientar al lector en la dirección de lo que, según entiende el autor, es la justificación final del Yi Jing: su uso como herramienta. El énfasis, tan propio de un ingeniero, en la experiencia como validación final de cualquier idea o argumento, ha llevado al autor, tras años de contacto con el libro, a la convicción de su eficiencia como orientador de conductas.
INTRODUCCIÓN
China es nuestro “Otro” lacaniano que demarca los límites entre lo que somos y lo que no somos, delimitando y diseñando los contornos de un sujeto, en este caso el propio pensamiento occidental, y cuestionando sus características. Las bases filosóficas, religiosas, lingüísticas, sociales y, en definitiva, toda la cultura china, no han tenido ni un origen común con nosotros (como la India indoeuropea), ni los contactos históricos frecuentes que hubieran permitido una influencia y fecundidad recíproca (como el Oriente Medio semita). China apareció para nosotros en los siglos XVI o XVII ya entera, madura, formada, aunque debilitada por sus problemas internos. Ahora que está recuperando la fuerza y la vitalidad que siempre la han caracterizado, está asumiendo el papel de un espejo en el que la cultura occidental se está reflejando, ofreciendo un punto de vista diferente que nos ayuda a preguntarnos: ¿POR QUÉ HACEMOS LO QUE HACEMOS DE LA MANERA EN QUE LO HACEMOS?
Obviamente, en China ocurre el fenómeno complementario: nosotros somos su espejo, sólo que ella, con su habitual pragmatismo, ya se está sirviendo de ello, asumiéndose como sociedad industrial y de consumo, única forma de traer prosperidad a sus habitantes en este comienzo del siglo XXI. Este juego de espejos se está viendo muy afectado por los avances tecnológicos actuales que facilitan tanto el rápido flujo de información como los contactos personales, provocando una rápida fecundación mutua que disminuye la distancia entre estas culturas, con el resultado de que nos vemos cada vez menos extraños unos a otros.
¿Qué vemos cuando estudiamos a China? A pesar de tratarse de una civilización compleja, formada por una diversidad de etnias y lenguas, que ha generado dos pensamientos filosóficos principales, el taoísmo y el confucionismo (a veces en conflicto y, a veces, complementarios), y que ha integrado y transformado con fuerza un tercer punto de vista, esta vez extranjero, el budismo, toda su cultura está montada en el pilar del libro “Clásico de los Cambios de la Dinastía Zhou”, o 周 易 Zhou Yi (o 易 經 Yi Jing, nombre que abarca tanto al Zhou Yi como algunos comentarios que se fueron incorporando a él a lo largo del tiempo) 1. De ahí el interés que merece este libro milenario.
Habiendo dicho esto, surge una pregunta: ¿por qué será que los chinos concedieron tanto valor a un libro que admite un uso oracular y lo mantuvieron en la base de toda su cultura? Para nosotros, oráculo es sinónimo de superstición; ¿será, entonces, que deberíamos reírnos de los chinos, los cuales, durante tres mil años consecutivos, han atribuido una incontestable excelencia al Yi Jing?
¿Qué es el Yi Jing? Es un libro, pero un libro muy peculiar. No fue revelado ni tuvo un autor, porque fue construido a lo largo del tiempo por numerosas generaciones de pensadores, y, aun así, se le guarda una continua y profunda reverencia. No cuenta una historia, no es una exposición, no formula una teoría, no explica una ética, y su objetivo explícito es guiarnos por las incertezas que tenemos que recorrer a lo largo de nuestras vidas. Es un libro formado por aproximadamente 1.100 textos cortos divididos en 64 capítulos, siendo el sentido de estos textos el derivado tanto del propio significado de las palabras que los forman como de la interrelación entre ellos, es decir, de su posición en la estructura del libro como un todo. Lo que caracteriza a los textos del Yi Jing es su lenguaje profundamente simbólico: no dicen, aluden; no afirman, sugieren; no explican, incitan. Unos parecen referirse a historias conocidas por sus lectores originales, otros parecen dichos populares, otros son claramente sugeridos por su posición en los hexagramas, pero todos están unidos entre sí por un sentido común a ellos. Los textos son cortos, pero sus exégesis, ya desde la dinastía Han (200 A.C. – 200 D.C.), ocupaban bibliotecas enteras 2. Es imposible ignorar u obviar la profunda influencia que el Yi Jing tuvo en la cultura china, tanto en su filosofía como en su ética, política, medicina, etc.
¿Qué significa Yi Jing? La palabra 易 yì significa “cambio, transformación; fácil”, y 經 jïng, significa, entre otras cosas, “tratado clásico”, nombre respetuoso que los chinos atribuían a pocos libros. El carácter yì representa etimológicamente, de acuerdo a la figura de la izquierda, la imagen de un camaleón. Ese nombre es muy adecuado para un libro polifacético que se muestra de manera distinta a cada uno que lo busca. Une, por un lado, los cambios que se manifiestan de manera fácil y fluida en el mundo que nos rodea, y por otro, la alternancia de colores que representa el dinamismo y la mutabilidad propia de esas transformaciones.
Debemos destacar que en Occidente tenemos como ideal la verdad, lo que nos lleva a la pregunta fundamental: “¿POR QUÉ?”. Tratamos así de enunciar con claridad afirmaciones que tengan como objetivo entender las causas que llevaron a una determinada situación o armonía, y la pregunta fundamental es: “¿CÓMO?”. China trata de describir fielmente la forma en que la que las cosas se muestran y se relacionan entre sí, a fin de lograr un equilibrio entre ellas 3. Por eso, para guiarnos, el Yi Jing utiliza analogías, metáforas e imágenes del tipo: “Esto es así como aquello es asá”.
Es posible observar que, a lo largo del tiempo, ha habido aquí y allá pequeñas correcciones en los textos del Yi Jing, como para adaptarlos a los cambios de los lectores y a los matices interpretativos de las diferentes épocas (además de los frecuentes errores de copia), pero nunca ha habido cambios radicales en ellos. Así, a pesar de que tengamos un texto canónico con el nombre de “Texto Recibido”, aparece en varias versiones un poco diferentes entre sí. Por lo tanto, no existe un texto del Yi Jing que pueda ser considerado fijo, y al cual debamos la fidelidad que merecería un “original” para ser “traducido”. El proceso que debe asumirse es el de la “lectura”, su “interpretación”, y la “transmisión” del sentido encontrado. Para esta traducción hemos utilizado preferentemente las versiones de Wang Bi (226-249 D.C.) y del manuscrito de Mawangdui (encontrado en esta ciudad en una tumba del año 178 A.C.) 4.
A lo largo de la historia china, han existido dos corrientes, muchas veces superpuestas, relativas a cómo posicionarse ante el Yi Jing:
- Era considerado un libro sapiencial que mostraba cómo se interrelacionaban todos los fenómenos entre sí, y/o
- era considerado como un oráculo que respondía a las preguntas del consultante que se acercase a él con honestidad.
Podemos imaginar al Yi Jing como un mapa que se adapta a los propios cambios de los lugares que mapea. Principalmente, es un guía que nos orienta en el mundo siempre cambiante en el que estamos inmersos. Se le llama oráculo, pero no lo es. El Yi Jing no es un libro que desvela un destino prefijado, no dice “lo que” va a pasar, es un libro que describe los cambios, mostrando “cómo” tienden a evolucionar las cosas. Así, no define situaciones que se alcanzarán, sino que apunta a trayectorias hacia objetivos que puede que sean alcanzados, en función de nuestras acciones concretas. En resumen, muestra el “camino” 5. Como veremos más adelante, es un modelo simbólico de cómo las cosas se organizan e interactúan entre sí, que pretende describir la evolución de todos los fenómenos, destacando su impermanencia y constante interacción, de ahí su utilidad como herramienta. Nos corresponde a nosotros seguirlo con cuidado y sabiduría, como quien sale de casa llevando un paraguas porque el pronóstico del tiempo indica lluvias al final del día.
Pero, si el pasado es solo memoria, el futuro solo imaginación y nuestra única realidad es el presente, el aquí y ahora que estamos viviendo, ¿cómo y por qué un libro puede tener la pretensión de describir la evolución de todos los fenómenos? Porque, partiendo del principio de que todos los fenómenos son procesos continuos e interconectados, que no son en-sí, sino entre-sí, esclarece las semillas de estos procesos que están implícitas en este nuestro presente y las potenciales consecuencias de nuestras acciones o inacciones actuales. Modela los posibles resultados y nos recomienda alterar nuestro presente actuando o no, con el fin de maximizar las secuelas favorables y minimizar las indeseadas. Podríamos decir, utilizando un concepto budista, que desvela el karma, las consecuencias derivadas de nuestras acciones. Sus textos están cargados de imágenes en las que lo que importa no es lo que dicen, sino lo que sugieren en el lector. Es el lector quien, al interpretarlos por analogía, prescinde de la necesidad de una respuesta específica sobre su consulta.
Se hace necesaria una aclaración personal: ¿cómo alguien que no habla chino (ni moderno ni clásico), que no es lingüista ni sinólogo, puede atreverse a leer, traducir e interpretar un texto complejo como este? Son varios los momentos que marcaron mi relación con este libro milenario y reforzaron mi confianza para emprender esta tarea:
- El primer momento fue hace más de 40 años, con ocasión de la primera edición en español del Yi Jing, presentado como “EL ORÁCULO CHINO”. Como estudiantes de Ingeniería, unos amigos y yo decidimos hacer un test experimental con algo tan evidentemente absurdo como un libro que responde a preguntas. Aún me acuerdo de la cara de espanto de uno de mis colegas cuando, hecha su consulta, leyó la respuesta que decía: “APARTANDO CON DETERMINACIÓN se manifiesta en la corte del rey con gritos confiados, pero con prudencia”, y nos dice atropelladamente: “¡Pero, claro, tengo que hablar con mis padres de mi problema!”. A partir de ese, podríamos decir, resultado experimental positivo, el Yi Jing no se apartó más de mi vida, y su estudio me fue llevando, paso a paso, a sumergirme en la filosofía y en la lengua china.
- El segundo momento fue cuando consulté a un chino nativo sobre una frase del texto. En ese momento descubrí, para mi sorpresa, que, a pesar de que los caracteres eran los mismos que se utilizan en la actualidad, el chino no conseguía leer ese texto antiguo. Así, descubrí que no es necesario conocer el chino moderno para utilizarlo adecuadamente.
- El tercer momento fue cuando, continuando con el estudio de este texto fascinante, descubrí que las muchas traducciones existentes tenían divergencias significativas y contradictorias entre sí, a pesar de haber sido realizadas por reputados sinólogos. Por lo tanto, no hace falta ser sinólogo para utilizarlo adecuadamente.
- El cuarto momento fue cuando me encontré con traducciones efectuadas por lingüistas especializados que discutían entre sí por el significado que ciertas palabras podrían haber tenido dos o tres mil años atrás…sin llegar a un acuerdo. Por consiguiente, no es necesario ser lingüista ni dominar el chino antiguo para utilizarlo adecuadamente.
- El quinto momento fue cuando empecé a leer los textos de los grandes comentaristas chinos como Wang Bi (226-249), Cheng Yi (1033-1107) o Zhu Xi (1130-1200) y vi que sus interpretaciones sobre los textos diferían entre sí, a veces de manera significativa. Luego, no es necesario ser un filósofo chino para utilizarlo adecuadamente.
A estos momentos significativos se fueron sumando elementos que aumentaron mi confianza en poder, sí, afrontar la tarea de traducir el texto chino:
- Primero, cuando aprendí a utilizar diccionarios de chino (clásico y moderno) que, además de proporcionarme significados de las palabras, me mostraban la fluidez propia de la lengua clásica china, ya que, en ella, una palabra puede tener significados a veces contradictorios, y sólo puede ser bien entendida a partir de una comprensión previa del significado de la frase completa (lo que es un anatema en Occidente, donde las frases se construyen a partir del significado de las palabras).
- Segundo, cuando, continuando con mis estudios sobre la filosofía china, entendí que los puntos de vista generados por esa cultura no podían ser tachados de primitivos, esotéricos o poco profundos. Por el contrario, la coherencia, riqueza y consistencia del pensamiento generado por ella, se fueron manifestando cada vez con mayor fuerza, y convirtiéndose en una alternativa válida, aunque discrepante, del pensamiento occidental.
En resumen, el libro puede ser enigmático y difícil, pero está disponible para cualquiera que se acerque a él con sinceridad.
Me gustaría destacar un punto que a menudo se pasa por alto, y que afecta a las traducciones de textos, sobre todo de culturas tan diferentes, citando a Antoine Berman: [“La prueba del extranjero”. Trad. María Emilia Pereira Chanut; EDUSC, Bauru, SP, 2002, pág.16 y sig.]
“El propio objetivo 6 de la traducción – abrir al nivel de la escritura cierta relación con el Otro, fecundar lo Propio por mediación del Extranjero – choca de frente con la estructura etnocéntrica de cualquier cultura, o esa especie de narcisismo que hace que toda sociedad desee ser un Todo puro y sin mezclas. En la traducción, hay algo de la violencia del mestizaje. […]. Cualquier cultura desearía ser suficiente en sí misma para, partiendo de esa suficiencia imaginaria, al mismo tiempo, brillar sobre las demás y apropiarse de su patrimonio. […] la esencia de la traducción es ser apertura, diálogo, mestizaje, descentralización. Es relación, o no es nada”. 7
China y Occidente están inter penetrándose e influyendo una en el otro a niveles nunca vistos antes. En esta época de internet, donde la información fluye, literalmente, a la velocidad de la luz, el pensamiento chino ha dejado de ser una “chinería” folclórica y curiosa para mostrarnos su potencial valor intrínseco a nosotros. Por eso sus ideas nos traen una visión nueva y consistente sobre los problemas humanos, sólo para descubrir que, al compartir con ellos nuestra condición humana, algunas de esas ideas ya habían sido expresadas en Occidente, aunque no se hayan convertido en el núcleo central de nuestras concepciones. Así, el objetivo de presentar, sobre todo en la Primera parte, fundamentación teórica, de forma mixta y ecléctica, textos chinos de diferentes tradiciones, y textos occidentales filosóficos o científicos, no sólo tiene la intención de destacar que “la filosofía china también tiene ecos comprensibles para nosotros”, sino la de producir un efecto equivalente a los textos del Yi Jing que, a pesar de ser distintos, transmiten al lector un sentido básico y unitario 8. Por lo tanto, influenciado por el propio Yi Jing, el autor ha pretendido utilizar su “Esto es así como aquello es asá” que alude e incita, con la intención de argumentar mejor su eficacia en guiarnos, con el fin último de convencerle a usted, lector, de esa capacidad.
A estas alturas, se impone una pregunta: ¿por qué una nueva traducción-interpretación del Yi Jing, esta vez directamente del chino al portugués? ¿Qué tiene ésta que ofrecer que la distinga de la gran cantidad ya disponible en el mercado? Considero que este trabajo tiene las siguientes diferenciaciones:
- Al no tener un foco lingüístico o literario, los textos ofrecidos presentan una mayor facilidad de lectura, favoreciendo la generación, por analogía, de imágenes que ayuden en su aplicación a problemas específicos de los lectores, pero sin perder la generalidad propia del texto básico, cosa que ocurre en versiones demasiado simplificadas, disponibles en el mercado como “El I Ching del amor”, “El I Ching en los negocios”, etc.
- Tanto la lectura e interpretación de los textos como su adecuación a las consultas de los lectores, se hallan favorecidas por dos factores: primero, por la utilización de algunos elementos técnicos poco o nada utilizados por autores anteriores (en particular los textos de las líneas derivadas), y, segundo, por el uso intensivo de sinónimos (con el objetivo de evitar lecturas “literales”, lo que significaría perder la riqueza fluida de las imágenes proporcionadas por los textos y de la propia lengua china).
- Presenta una base teórica que no sólo enumera los elementos básicos de la filosofía china, sino que también explica la estructura y el funcionamiento del Yi Jing, sin recurrir a elementos esotéricos o religiosos, sirviéndose de un lenguaje que no exige conocimientos previos de la cultura china, ya que se expresa con imágenes y conceptos familiares para el público occidental.
Este trabajo presenta varios niveles de aproximación, lectura y utilización:
- Quien esté interesado en ‘¿cómo funciona este libro?’, debe iniciar la lectura por la Segunda y Tercera parte para después utilizar los 64 hexagramas que se encuentran en la Cuarta parte (en portugués).
- Quien esté interesado en ‘¿por qué funciona este libro?’, debe iniciar la lectura por la Primera parte, donde encontrará una argumentación que el autor espera que sea convincente, a pesar de ser un tanto académica, sobre ese porqué.
Estamos, por lo tanto, frente a un texto enigmático, extranjero en más de un sentido, pero al cual debemos acercarnos con toda la modestia, porque ha sido utilizado, referenciado y venerado a lo largo de tres mil años de la civilización china, abriéndonos a él para ser fecundados y, en consecuencia, transformados por este contacto. La forma más recomendable de conseguirlo, y aquí aparece de nuevo el pragmatismo chino, es utilizándolo.
NOTAS
- ↑ Hay varios sistemas para transcribir los sonidos del chino a las lenguas occidentales. En 1948, el gobierno chino efectuó una modificación significativa de la lengua hablada y escrita en el país (simplificando caracteres y estandarizando la pronunciación en el llamado putonghua, que es la lengua oficial de la República Popular China), y, como parte de esa reestructuración, formalizó una manera de transcribir los sonidos chinos a la escritura occidental llamada pinyin, forma adoptada también por la ONU, y estándar que utilizaremos en este libro. Así, el I Ching, tal como era conocido, pasó a ser escrito como Yi Jing.
- ↑ En la organización tradicional de las bibliotecas chinas, los libros sobre el Yi Jing eran colocados al principio de los catálogos, como nosotros hacemos actualmente con la ‘Filosofía’.
- ↑ Desde Husserl, Occidente está prestando atención al ‘cómo’. Esto se refleja en numerosos campos: en la psicología, por ejemplo, el ‘¿por qué?’ freudiano está siendo desafiado por el ‘¿cómo?’ gestáltico.
- ↑ Principales fuentes consultadas para el texto en chino:
- http://www.chant.org/, Chinese ancient texts database, The Chinese University of Hong Kong.
- http://ctext.org/, Chinese text project.
- Xú Zìhông; 周 易 全 譯 zhouyi quanyi; ISBN 7-221-01959-2/B.33, 1991.
- Liu Dajun and Lin Zhongjun; The I Ching: text and annotated translation; Shandong Friendship Publishing House, 1995.
- Shaughnessy, Edward L.; I Ching, the classic of changes, the first english translation of the newly discovered second-century b.c. Mawangdui texts; Random House Inc, New York, 1997.
- ↑ Nota personal: “o caminho das pedras” en el original.
- ↑ Objetivo: En la fenomenología, acción en que la consciencia intencional se vuelve hacia un objeto”. (N. del T.: En el original, aparece la palabra ‘visada’, que he traducido por ‘objetivo’.
- ↑ Todos los textos con este formato, alineados a la derecha, representan textos o traducciones de otros autores, cada uno de ellos indicado en cada caso o relacionado en la Bibliografía.
- ↑ No debemos olvidar que, si bien el discurso que estamos analizando es chino, nuestro oído es occidental y, por lo tanto, siempre estamos mezclando estos dos puntos de vista, ya que la objetividad en esa área es imposible.