Esta página em português

HISTORIA DEL YI JING

  1. Yi Jing Orienta
  2. Yi Jing: Una herramienta para el autoconocimiento
  3. Fundamentación teórica
  4. Historia del Yi Jing
Fundamentación teórica

CONTENIDO DE LA FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Historia del Yi Jing

¿Por qué funciona el Yi Jing?

Historia del Yi Jing

China: de tortugas a bibliotecas

Toda cultura ha mostrado preocupación por el transcurrir de la vida de sus individuos, y, para prevenir acontecimientos funestos, ha desarrollado oráculos para consultar sus deseos sobre el resultado eventual de las acciones humanas. Los oráculos fueron de los tipos más diversos: lectura de vísceras de animales, interpretación de los sonidos de las hojas en un bosque, palabras inducidas al respirar vapores sulfurosos, lectura de fenómenos naturales como rayos o truenos, etc.

Caparazón de tortuga

En 1899, un estudioso chino llamado Wang Yirong sintió curiosidad sobre los “huesos de dragón” molidos ofrecidos por farmacias tradicionales chinas. Tras algunas investigaciones, descubrió que realmente se trataba de caparazones de tortuga y omóplatos de bovinos que la gente desenterraba del suelo. Lo sorprendente fue que estos objetos mostraban señales de una escritura primitiva.

Después de haber rescatado miles de esos caparazones, ahora sabemos que se trata de los restos de consultas oraculares efectuadas durante la dinastía Shang (1765? - 1123? A.C.), y que las marcas que en ellas aparecen corresponden a los inicios de la escritura china, lo que permite utilizarlas para reconstruir la historia de ese período.

El procedimiento de la consulta oracular consistía en tocar los caparazones u omóplatos con un metal caliente, lo que producía grietas ellas, y la lectura se obtenía por la configuración de esas hendiduras. Posteriormente se registraban comentarios escritos al lado de cada grieta.

Cuando los Shang fueron sustituidos por la dinastía Zhou, hubo un cambio en la forma de efectuar la consulta. Pasó de hacerse utilizando 50 varillas 1, manipuladas de una determinada manera para obtener la respuesta oracular, formada por un diseño de seis líneas. Este método sustituyó a las grietas de los caparazones, y representó una “democratización” de la consulta, ya que, durante los Shang, para interpretar la respuesta, había que ser un mago o un sacerdote capacitado, sólo disponibles para el emperador o para los señores feudales. Tras el advenimiento de los Zhou, la consulta podía ser realizada por cualquier persona y, en el Zuo Zhuan (una historia de la China del periodo 722-481 A.C., escrita probablemente en el siglo IV o III A.C.) hay dos docenas de referencias al uso del Yi para la consulta de asuntos de importancia: batallas, rebeliones, casamientos, herederos, etc. (Kidder Smith, 1990, pág.12). El consultante se guiaba en la interpretación utilizando un texto que se fue estructurando poco a poco. Este es el origen del Yi Jing.

El libro está formado por un texto básico llamado 周 易 zhöu yì (“Cambios de los Zhou”), cuyo origen se pierde, como ya vimos, en la protohistoria china, y que consiste en una colección de frases cortas organizadas en 64 capítulos. A este texto básico se le añaden otros siete (posteriores al siglo III A.C. y también sin autores conocidos) que, de alguna forma, lo comentan, amplían o están relacionados con él. Se conocen como las Diez Alas, porque tres de estos textos están divididos en dos partes cada uno. Todos juntos componen lo que podemos denominar como “texto canónico del Yi Jing o Texto Recibido”.

La historia tradicional china atribuye la autoría de las imágenes y de los textos a un sabio mítico, Fu Xi; a las dos figuras mítico-históricas, el Rey Wen y su hijo, el Duque de Chou; y al propio Confucio. Sin embargo, estudios modernos descartan totalmente estas hipótesis y consideran que los textos fueron elaborados de manera paulatina por autores anónimos.

La versión más antigua que poseemos es un manuscrito en seda, descubierto en una tumba del año 178 A.C. en la localidad de Mawangdui 2, que es prácticamente igual al texto básico actual, excepto por el orden de los capítulos. El canon alcanzó su forma actual en el siglo III D.C., en la versión de Wang Bi.

Cada uno de los 64 capítulos del texto básico se inicia con una figura formada por seis líneas abiertas o cerradas, llamada en Occidente ‘hexagrama’ (del griego ‘seis líneas’), dividida en dos ‘trigramas’, superior e inferior, y un texto que la comenta, y que se denomina ‘Juicio’. A continuación se incluyen seis textos cortos correspondientes a cada una de las seis líneas que componen el hexagrama. Cada uno de los capítulos describe una situación que puede considerarse como un arquetipo, y que recibe nombres en esta traducción, tales como “Fortaleciendo lo grande”, “Mirando de cerca”, “Navegando en la tormenta”, “Renovando radicalmente”, “Entrenando en el abismo” o “Aproximándose mutuamente”.

Ya desde la época de los Han (siglos II A.C.-II D.C.) es costumbre intercalar, tras cada uno de los textos canónicos, reflexiones del traductor, compilador o comentarista del libro. Estos comentarios NO forman parte del texto, y son enteramente responsabilidad de sus autores, por lo que deben leerse con una actitud muy crítica 3. Así, podemos encontrar en China comentarios de tendencia predominantemente confuciana, taoísta o budista, y en Occidente, de tendencia cristiana, esotérica o con sesgos de autoayuda.

Las escuelas tradicionales de interpretación

El Xi Ci (una de las diez alas), cap. A.11,9 dice:

En el Yi
hay imágenes completas, por eso él se muestra;
hay frases anexas, por eso él se elucida;
él establece el beneficio y el perjuicio, por eso es persuasivo 4

Tres frases que muestran tres posibilidades de abordar el libro:

1) Enfatizar las imágenes proporcionadas por sus figuras (hexagramas, trigramas)

2) Hacer hincapié en los textos presentes en el libro

3) Resaltar las consecuencias de sus juicios para guiar nuestras acciones.

Palabras. Solemos decir que “una imagen vale más que mil palabras”, pero es propio del ser humano que, para decir eso, sea necesario recurrir a las palabras. Con el Yi Jing tenemos una situación equivalente. Se origina a partir del diseño de dos líneas, una abierta y una cerrada, combinadas en 64 figuras de seis líneas, pero, inevitablemente, hacen falta palabras, escritas o habladas, para aclarar los diseños formados. Eso dio lugar a diversas escuelas para interpretar el significado de las figuras. Ya en la dinastía Song (960-1279), los comentarios existentes sobre el Yi Jing podían ser agrupados en tres grandes corrientes que sobreviven hasta hoy:

Já na dinastia Song (960-1279) os comentários existentes sobre o Yi Jing podiam ser agrupados em três grandes correntes que subsistem até hoje:

  1. 象 數 xiàng shû, ‘Escuela de la imagen y número’
    Esta escuela basaba sus interpretaciones en manipulaciones de las figuras y de las líneas que las forman, tales como inversiones, alteración de ciertas líneas, etc. Eminentemente numerológica, atribuye significados simbólicos a cada trigrama (con tres líneas pueden formarse ocho trigramas diferentes que representan, a su vez, todos los fenómenos observables). Busca un orden cósmico detrás de los cambios, reduciendo la importancia de los textos del libro y de las influencias culturales que en ellos se registran. El exponente más importante fue Shao Yong (1011-1077) 5.
  2. 意 理 yì lî, ‘Escuela de la lógica del sentido’
    Esta escuela pone énfasis en la lectura de los textos canónicos, dando poca importancia a la manipulación de los hexagramas. Considera que cada hexagrama corresponde a un concepto o idea que lo caracteriza, y esta idea-maestra es utilizada para interpretar y aplicar los textos. Su objetivo principal era descubrir en ellos los principios que debían regir la conducta de los hombres sabios. Los autores más importantes fueron Wang Bi (226-249) y Cheng Yi (1033-1107).
  3. ‘Escola tradicionalista’
    Esta escuela representa un retorno a la utilización oracular original del libro. Para ella, el Yi Jing no debe ser simplemente leído, debe ser utilizado como una herramienta para el desarrollo personal a través de consultas que identifiquen la respuesta adecuada a las circunstancias. Esta escuela acepta todos los mitos que rodean a los orígenes del libro y la paternidad de Confucio sobre las Diez Alas. Su defensor más fuerte fue Zhu Xi (1130-1200), conocido como el Tomás de Aquino chino por su grandiosa síntesis, llamada neo confucionismo, que integró las anteriores corrientes principales de pensamiento (confucionismo, taoísmo y budismo), y que dominó la vida cultural china hasta comienzos del siglo XX.

Dentro de cada escuela existe una infinidad de tradiciones interpretativas que fueron pasando de maestro a discípulo, cada una de las cuales se considera depositaria de la forma correcta de entender la función, contenido y utilización del libro.

Este trabajo puede ser incluido en la tradición de la Escuela de la lógica del sentido, porque utilizaremos preferentemente los textos como base para la comprensión del libro y sus enseñanzas. Esta posición se basa en el hecho de que el Texto Recibido se haya mantenido prácticamente incólume a lo largo de los siglos, mientras que las interpretaciones de las imágenes han sufrido cambios y han sido influenciadas por consideraciones culturales.

Pero el hecho de sumergirse en un contexto interpretativo que privilegia los textos no debe considerarse el objetivo final de este trabajo. Éste pretende establecer una base para después incentivar su uso como herramienta de consulta, ya que tanto su utilidad como el autoconocimiento que de ella se obtiene, exigen una comprensión previa del libro, de su estructura y de sus textos, basada en alguna de las alternativas citadas anteriormente.

Occidente: de la curiosidad al interés

El interés occidental por el Yi Jing empezó con los jesuitas en el siglo XVIII, que comenzaron a traducir al latín los textos fundamentales de la cultura china, aun sin comprenderlos bien. Una traducción del Yi Jing llegó a las manos de Leibniz que, en una correspondencia con el Padre Bouvet, comparó la secuencia de líneas abiertas y cerradas con su propio sistema de numeración binaria. A partir de esa época, y a un ritmo cada vez más acelerado, aparecieron algunas nuevas traducciones directas del chino a lenguas occidentales, respetando más o menos el texto original 6. El siglo XX experimentó una enorme actividad en esa área, incluyendo gran número de estudios académicos, sobre todo en los Estados Unidos, a medida que el interés por China se fue extendiendo por Occidente. Hay que destacar que, de las muchas versiones existentes en el mercado, la mayoría, en realidad, son traducciones de lenguas occidentales a otras lenguas occidentales, o simplemente nuevas interpretaciones de traducciones ya existentes, muchas de ellas basadas, por desgracia, en la traducción de Legge que acabamos de mencionar en la última nota.

Sin peligro de equivocarnos, podemos decir que la traducción más influyente fue publicada en 1923 por Richard Wilhelm, un misionero alemán en China. Esta versión, disponible en Brasil, fue traducida del alemán al portugués y publicada por la Editora Pensamento. Wilhelm consiguió transmitir en sus comentarios los conceptos básicos del pensamiento chino, a pesar de algunos tropiezos con el cristianismo. Un hecho a destacar en esta edición es el prólogo que Carl Jung escribió en 1949 para la traducción americana, donde hace algunos excelentes comentarios sobre la cultura china, sobre el papel de la casualidad en la cultura humana y su relación con el Principio de la Sincronicidad, formulado por el propio Jung, y, finalmente, sobre la propia mecánica de interpretación del libro.

[Próxima página]

NOTAS

  1. En los tiempos actuales, pueden utilizarse tres monedas o 32 cartas de una baraja (véase la Tercera Parte, La Consulta).
  2. Comparémoslo con el manuscrito completo más antiguo de la Biblia, que se remonta a los siglos X o XI D.C., y al fragmento más antiguo del Viejo Testamento, el Libro de Isaías, del siglo I A.C.
  3. Lo que incluye a los textos de este trabajo.
  4. Todos los textos con este formato, alineados a la izquierda, corresponden a traducciones de este autor.
  5. Muchos de los comentarios de Wilhelm, la traducción más influyente en Occidente, fueron inspirados por esta escuela.
  6. Un ejemplo extremo de falta de respeto al texto original fue el de James Legge, que, en 1854, tradujo el I Ching al inglés junto con todas las obras fundamentales del pensamiento clásico chino. Sólo que él, con la empatía típica de un inglés victoriano, dijo en su introducción, refiriéndose a una de las Alas que describe los ocho trigramas básicos: “Me demoré, de alguna manera, en el estudio del párrafo 14 debido a su apariencia mitológica. Pero, entre los ocho párrafos que le siguen, será difícil escoger cuál de ellos debe recibir el premio a la estupidez”. (Legge, pág. 430). Para una referencia a la mayoría de las traducciones disponibles, véase la Bibliografía.