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GLOSARIO

Segunda parte del libro Yi Jing: Una herramienta para el autoconocimiento

  1. Yi Jing Orienta
  2. Yi Jing: Una herramienta para el autoconocimiento
  3. Glosario
Glosario

La lengua china es muy diferente de las occidentales, lo que crea enormes dificultades para una adecuada comprensión de los textos clásicos de esta cultura. De entre las varias diferencias se puede destacar la forma de atribuir sentidos a las palabras. En Occidente, una palabra es separada de su contexto de la manera más nítida posible con el fin de ser precisa: las definiciones deben ser cristalinas para evitar ambigüedades. En chino, las palabras se separan con el fin de insinuar una variedad de significados dependiendo del contexto en que la palabra es utilizada. Por lo tanto, la ambigüedad añade al texto una dimensión creativa. Por lo general, los traductores recurren a palabras diferentes en cada repetición de la palabra china, o la dejan sin traducir, pero eso esconde el hecho de que, para los autores chinos, cada palabra representa un concepto, polifacético, sí, pero único.

A continuación presentaremos algunas palabras importantes para la interpretación correcta del Yi Jing, y, al considerar sus facetas, discutiremos su mejor traducción al español. Algunas de ellas aparecen con frecuencia en el libro; otras, aunque no son frecuentes, representan nociones que forman la base sobre la cual reposa el pensamiento clásico chino.

CONTENIDO

Sabiduría

Tendencias y circunstancias

Las cuatro modalidades básicas

Formas de actuar

Resultados de la acción

Términos técnicos

Frases importantes

Por lo tanto, ¿cómo y por qué actuar?

POR LO TANTO, ¿CÓMO Y POR QUÉ ACTUAR?

Es posible de una manera vital y (por qué no asumirlo?) filosófica, integrar todos estos conceptos presentes en el Yi Jing en una perspectiva que nos permita mirar de una manera “china” a nuestra experiencia en el mundo. Esta visión es la que mostraremos a continuación.

Los procesos se manifiestan y se nos presentan como fenómenos, haciéndose patentes de una forma bastante obvia (representada por el concepto de 明 míng). El conjunto de estos procesos interactuando libremente configura el momento presente y constituye nuestra cuota, aquella parte del todo que se relaciona con nosotros, nos guste o no (debemos destacar que aquí ‘todo’ se refiere a un proceso cósmico en curso, y no algo materialmente determinado, o sea, lo temporal predomina sobre lo espacial). Podemos decir que esa cuota es el destino a ser enfrentado por cada uno de nosotros (concepto de 命 mìng). La primera recomendación es adoptar una actitud de aceptación, consintiendo en cuanto a la manera en que estos fenómenos se nos presentan (concepto de 順 shùn), en contraposición al modo en que nos gustaría que se presentasen. Para consentir con este modo, debemos tener confianza (concepto de 孚 ) en que la interacción entre las miríadas de procesos se da siguiendo sus propios principios individuales (concepto de 理 ), manteniendo la máxima armonía posible entre ellos, aunque ello se lleve a cabo con un total desprecio por nuestras preferencias.

Es evidente que, ante las circunstancias con las que interactuamos, tendremos una inclinación o propensión a actuar de una determinada manera (concepto de 志 zhì). Esta inclinación es el resultado de nuestras tendencias inherentes, físicas y emocionales, evidenciadas en la forma en que “yo, primera persona del singular, reacciono a estas circunstancias” (concepto de 情 qíng). Este proceso está formado por nuestra aceptación, confianza y propensión a actuar según nuestras tendencias inherentes, y se presenta en el contexto de corazón-mente (concepto de 心 xïn), órgano que tiene la capacidad de evaluar la situación y decidir sobre el curso correcto a ser emprendido con efectividad. Este curso correcto (concepto de 道 dào) permite, sobre todo, sumergirnos de la manera más armoniosa posible dentro del conjunto de nuestras circunstancias. La evaluación que consigamos hacer de nuestra situación vital será resultado de la agudeza que hayamos desarrollado, basándonos en nuestra experiencia y sabiduría (concepto de 知 zhï), lo que nos permitirá distinguir adecuadamente entre las alternativas que se nos presentan (concepto de 辨 biàn).

Por lo tanto, debemos esforzarnos para que nuestras acciones no sean descuidadas, desordenadas, interfiriendo con el transcurso natural y equilibrado de los fenómenos (concepto de 為 wéi). Por el contrario, debemos actuar de una manera integrada con esas circunstancias, caminando con ellas de forma concertada (concepto de 行 xíng).

Consiguiendo identificar las tendencias del momento, sintonizando nuestras inclinaciones con ellas y sabiendo aguardar el momento adecuado, nuestros actos serán eficientes en relación al gasto energético que debemos hacer, y útiles en relación a los resultados (concepto de 用 yòng), para así responder a parte de nuestras preferencias, dentro de lo que las circunstancias lo permitan. De este modo, los resultados de nuestras acciones serán benéficos (concepto de 吉 ), sin efectos perjudiciales (concepto de 凶 xiöng). Evitaremos el error de actuar apartándonos del camino correcto (concepto de 咎 jiù), o de sentir remordimientos por haber actuado en contra de nuestros principios morales (concepto de 悔 hûi) o vergüenza ante los otros por nuestros actos inadecuados (concepto de 吝 lìn). Los conceptos-valores ‘remordimiento’ y ‘vergüenza’ pueden parecer filosóficamente pobres y no son detallados a mayores en el Yi Jing, pero se convierten, en Confucio, en 不 安 bù än: ‘intranquilidad’ o ‘incomodidad de la conciencia’, y en Mencio en 忍 rên, ‘insoportable’ o ‘intolerable’, éstos sí dotados de elaboración filosófica (ver Jullien, 1997).

Podemos observar que, en todo este conjunto de recomendaciones sobre cómo posicionarnos y actuar ante nuestras circunstancias, no encontramos ninguna norma que tenga origen en entidades ni principios externos, o que trasciendan la relación básica que se presenta entre “yo, primera persona del singular” y “mis circunstancias”, siendo todas ellas recomendaciones inherentes a esta relación esencial. En particular, no se recurre a una entidad divina que favorezca una determinada forma de actuar y que castigue de alguna manera a quien actúe contra esa normativa. Lo que hace preferible una acción a otra es:

Volvemos a encontrar así uno de los puntos fundamentales del pensamiento chino: para él, las reglas que determinan el comportamiento de un determinado proceso son inherentes al propio proceso, mientras que la visión occidental siempre busca algo trascendente que regule o determine la trayectoria de la realidad.