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ESTAR EN EL MUNDO
o
ESTAR SIENDO

  1. Yi Jing Orienta
  2. Textos introductorios
  3. Estar en el mundo o estar siendo

Jorge Vulibrun 1

Multitud

Cada cultura tiene su forma específica de involucrarse con el mundo y de enfrentar los problemas que ese envolvimiento le trae. Es propio del pensamiento occidental la utilización exhaustiva del "análisis", entendida como:

“Separación de un todo en sus elementos o partes componentes; estudio detallado de cada parte de un todo, para conocer mejor su naturaleza, sus funciones, relaciones, causas, etc.; el método de pensamiento orientado a la comprensión o explicación de cualquier fenómeno de naturaleza compleja, formulado inicialmente por la filosofía y ampliamente empleado por la ciencia, que consiste en reducir una realidad intrincada, de difícil aprehensión global, en sus elementos o componentes básicos y simples”.

Como ejemplo de esta actitud podemos citar el caso de Heidegger que, enfrentado al problema de definir o precisar el fenómeno llamado "hombre", comienza con la exigencia de un "análisis existencial" de ese fenómeno que lo lleva a la “necesidad de una repetición explícita de la cuestión del ser” (Ser y Tiempo, Capítulo Primero). Heidegger, con su mentalidad profundamente occidental, nos ofrece, en este libro, un estudio brillante, incisivo, profundo (muy profundo 2) y elaborado (muy elaborado, tanto en sus formas analítica como lingüística), sobre el hombre y su posición en el mundo, estudio que tuvo mucha influencia en el pensamiento occidental del s. XX 3

Lamentablemente, este estudio acaba siendo útil solo para la Academia y representa un suplicio para los alumnos de filosofía y una pesadilla para sus traductores, ya que Heidegger no se dio cuenta de dos trampas en las que estaba preso: 1) la propia necesidad de un análisis profundo y 2º) la palabra "ser", llena de "preconceptos" (que él mismo describe en el Párrafo 1 del Primer Capítulo) que, por haber sido tan utilizada en Occidente de forma filosófica, religiosa o laica, tiene un sentido ambiguo y extremadamente abierto a interpretaciones.

Heidegger, para considerar al hombre, se ve obligado a acuñar una palabra en alemán, dasein, lit. "ser-ahí", e identifica su característica principal con la expresión "ser-en-el-mundo" y ahí empiezan los problemas. Ejemplo: en esas expresiones heideggerianas, ¿la palabra 'ser' debe ser leída como verbo o como sustantivo? ¿Expresa un conjunto de calidades o denomina algo que existe? Además, "ser" remite en los lectores, nos guste o no, a las ideas de eternidad, atemporalidad, inmutabilidad e, incluso, de trascendencia del mundo en una especie de realidad absoluta fuera de la experiencia directa de los humanos.

Pero, afortunadamente, la unión entre la filosofía china y las lenguas española y portuguesa nos permite ofrecer una expresión alternativa, sencilla, directa y objetiva y más adecuada para guiar la vida real y concreta de los seres humanos, iluminando el concepto de "ser-en-el-mundo” del dasein de Heidegger y simplificando su formulación al liberarlo de las amarras del verbo "ser".

La contribución de la filosofía china es triple. En primer lugar, porque el objetivo fundamental de sus cuatro corrientes principales, confucianismo, taoísmo, budismo y legalismo, no es el “conocer”, en el sentido utilizado en Occidente de "saber por qué" o "saber sobre", sino el “saber hacer”, en el sentido de "saber cómo" o "saber para qué", lo que implica la supremacía de la ética con relación a la ontología. En segundo lugar, porque cuestiona la capacidad del análisis como método de conocimiento (“El nombre que puede ser nombrado no es un nombre permanente” dice el Tao Te Ching, cap. I, en función de la mutabilidad propia de las lenguas, del conocimiento y de la propia capacidad humana). Tercero, porque su énfasis en concebir el mundo como formado por 萬 物 wan wu (lit. 'diez mil cosas', o una miríada de 'procesos' 4), sustituye la visión, propia de Occidente, del mundo como formado por partes independientes o "objetos diferenciados" que constituyen un todo, por una visión de un todo dividido temporalmente en partes que se penetran constantemente.

La contribución de las lenguas portuguesa y española, por su parte, es su casi exclusivo verbo “estar5, que enfatiza la transitoriedad propia de los fenómenos, transitoriedad que en las otras lenguas sólo puede ser expresada recurriendo al propio verbo "ser", mezclando así transitoriedad con inmutabilidad (ver más abajo).

Para caracterizar mejor el problema podemos formularnos cuatro preguntas:

  1. ¿Existe algo permanente?
  2. O¿El hombre es un ente, en el sentido de "aquello que es"?
  3. ¿Puede el hombre ser aislado de sus circunstancias?
  4. ¿Podemos identificar en el hombre un núcleo único que lo caracteriza y gobierna?

Primera pregunta: ¿Existe algo permanente? Respuesta: No.

La visión occidental del mundo lo caracteriza como formado por una cantidad de objetos o cosas, entendiendo 'cosas', en general, como objetos materiales. A él se añade un reino adicional (cuyo estatus es fuente de interminables discusiones) que, de alguna forma, trasciende a ese mundo y está formado por la subjetividad y sensibilidad de los humanos ... que observan a distancia el mundo objetivo. Llamamos 'fenómenos' a la aprehensión, más o menos ilusoria, de esas 'cosas' por nuestra sensibilidad.

La visión china del mundo, por el contrario, es que está formado por una miríada de procesos interdependientes (萬 物 wàn wù), donde cada uno de ellos sigue sus principios inmanentes, o sea, aquellos que le son propios, caracterizados por el concepto de "自 然 zì rán, lit.: “ser así por sí mismos”. Estos procesos están fluyendo permanentemente, interactuando entre sí, en una sucesión interminable que caracteriza el proceso que engloba todo lo que existe, existió o existirá. 6 Así, podemos observar que la estabilidad de las cosas es un estado temporal y aparente porque, inevitablemente, ellas continuarán su evolución a través del proceso natural de generación, maduración, decadencia y extinción, sean objetos, animales, planetas, estrellas, galaxias ... o hombres y dioses.

Los procesos tienden naturalmente a una interacción entre ellos, mientras que los objetos tienden naturalmente a su diferenciación. Así, los pensadores chinos priorizaban la "continuidad", mientras que Occidente prioriza la "identidad". En un contexto que prioriza los procesos, el concepto de "identidad" queda, como mínimo, comprometido: esta mesa es una mesa y esa mesa también es una mesa, las dos con cuatro pies, pero una es de cedro y la otra de pino, una puede armonizar en un determinado ambiente y la otra puede desequilibrarlo totalmente; así, difícilmente dos mesas serían idénticas.

Todos estos procesos "no son nada", "están vacíos", en el sentido de no tener sustancia o esencia duradera que los caracterice y corresponde al concepto budista de shuniata, que significa literalmente “la calidad del vacío” o “la vacuidad”. Ignorar este hecho es, para el budismo, avidia o "ignorancia fundamental" y es la fuente de todos los problemas humanos. Por lo tanto, podemos decir que ninguno de estos procesos es "en-sí", siendo, únicamente, "entre-sí", pues no pueden ser entendidos fuera de su relación y continuidad con otros procesos: si consideramos una piedra, no es sola, necesitamos de la visión o del tacto como agentes intermediarios entre ella y nosotros. En pocas palabras, y utilizando un español o portugués claros, estos procesos "no son, están siendo" 7 se están transformándose permanentemente unos en los otros; así, no tenemos "sustancias", sino "flujo" 8. Todos estos procesos pueden ser vistos como átomos que danzan en el espacio. ¿Y qué son los átomos? Después de Einstein, nada más que energía "solidificada". 9

Segunda pregunta: ¿El hombre es un ente, en el sentido de "aquello que es"? Respuesta: No, él no es, él acontece.

"Aquello que es", remite a la idea de un núcleo estable detrás de la aparente manifestación de los fenómenos, pero lo que observamos en la realidad es otra cosa: la omnipresencia de los cambios, la transitoriedad y la continuidad entre todos los procesos.

Entonces, ¿quiénes somos nosotros, los humanos? Nada más que unas cosas más, procesos también impermanentes, que nos relacionamos e interactuamos con todos los otros procesos que ocurren independientemente de nuestra voluntad. Los átomos de mi cuerpo se originaron en el interior de estrellas como subproducto del proceso que produce su energía al fusionar el hidrógeno en helio (el llamado ciclo del carbono). Estos átomos se extendieron por el espacio cuando estas estrellas explotaron al final de su vida y se concentraron alrededor del Sol cuando se formó, pasando a formar parte del planeta Tierra y finalmente llegaron a formar ese "mi" cuerpo. Sólo que, cuando el Sol explote, esos átomos volverán a extenderse por el espacio, independientemente de que "yo" haya sido cremado o sepultado.

Podemos constatar que somos procesos formados por innumerables otros procesos independientes de un "yo" o de una "mi voluntad" central ("mi" aparato digestivo funciona solo, afectando "mi" humor; "mi" sangre circula sola; "mis" hormonas se producen solas en las cantidades necesarias; "mi" respiración se produce sola; cuando duermo "mis" sueños llegan solos; "mis" pensamientos invaden por sí mismos "mi" mente y son el resultado de la circulación de una corriente eléctrica por "mis" neuronas; "mis" deseos aparecen sin que yo los convoque; "mis" manos tiemblan solas, etc.)

Reiterando, mi cuerpo es un fenómeno compuesto por múltiples partes. Por otro lado, si descendemos al nivel bioquímico, él es un complejo de actividades químicas interactuando entre sí, actividades que, por lo que sabemos hasta ahora, son guiadas por: 1) los códigos registrados en 'mi' ADN, que coordinan la producción de las proteínas que están en la base de toda esa actividad, (2) la influencia de factores externos (alimentación, medio ambiente, vínculos sociales) y 3) la presencia en 'mi' cuerpo de bacterias, virus, etc., organismos que no puedo, a rigor, llamar de partes mías, pero sin algunos de los cuales ni podría vivir (la flora intestinal, por ejemplo). Entonces, ¿qué puedo decir de la manzana que voy a comer mañana? ¿Y qué decir entonces del río que recogió la manzana que comí ayer? ¿Cuándo puedo decir que ya son o han dejado de ser partes de mi yo? ¿Dónde y cuándo 'yo' comienzo y donde y cuando 'yo' acabo? ¿Y el pelo que acabo de cortar? ¿No es el mismo que 'yo' cuidé con tanto esmero?

Tercera pregunta: ¿Puede el hombre ser aislado de sus circunstancias? Respuesta: No...

Además de ser un proceso, el hombre presenta una continuidad con todos los otros procesos. Veamos el siguiente ejemplo: imaginemos que estoy tranquilamente sentado al lado de un hogar prendido, vestido con un chambre y pensando sobre una decisión que debo tomar cuando, inesperadamente, el ladrido feroz de un perro interrumpe mis pensamientos; esa interrupción genera en mí una sensación de rabia que me obliga a dejar para otro momento la decisión a ser tomada. Esta secuencia, centrada en mi punto de vista, deja de lado una gran cantidad de fenómenos que intervinieron en el proceso: algo llamó la atención del perro; el perro interpretó ese fenómeno como amenazador, probablemente como resultado de su historia previa, y lo motivó a hacer vibrar sus cuerdas vocales, agitando el aire a su alrededor; el viento soplaba de tal forma que, en lugar de debilitarlos, sus latidos, en forma de ondas sonoras, llegaron claramente a mis oídos: la presión del aire fue decodificada por mis sensores nerviosos auditivos y una corriente eléctrica circuló hasta mi cerebro donde cambió la profunda observación en que me encontraba; mis pensamientos no estaban adecuadamente concentrados ya que un simple ruido externo los desvió; mi reacción de rabia puede estar ligada a mi historia personal, posiblemente a causa de un rechazo a todo lo que contraría mis voluntades. La interrupción, a su vez, puede tener consecuencias favorables o no, porque al día siguiente recibo una carta que, sin saberlo, ya estaba en el correo a la hora de la interrupción y que cambia aspectos importantes del problema. Pregunta: ¿qué habría ocurrido si el viento hubiera soplado en otra dirección? ¿Qué llevó al otro perro a pasar por delante del perro que me interrumpió? ¿Estaba huyendo asustado de un coche que casi lo atropelló? ¿Y por qué el conductor corría por la calle? Parecen especulaciones gratuitas, pero algo ha llevado al perro a ladrar, algún conjunto de situaciones provocó que el viento soplara en una dirección, algo en mi historia interactuó con esas circunstancias. 10

No debemos pensar que esa continuidad es puramente espacial; también tiene una dimensión temporal. El alimento que estoy ingiriendo y pasará a formar parte de mi cuerpo fue recogido por alguien, y alguien está cosechando el alimento que voy a ingerir mañana. En este momento, en una fábrica de autopartes se libera, por error, una pieza defectuosa; esta pieza acabará provocando un accidente que cambiará la vida de muchas personas. Así, miles de procesos tuvieron que interactuar para acabar en este proceso, yo autor, produciendo otro proceso, este texto, para que otro proceso, usted lector, lo esté leyendo.

Cuarta pregunta: ¿Podemos identificar en el hombre un núcleo único que lo caracteriza y gobierna? Respuesta: No.

Siguiendo a Zhuangzi (o Chuang Tzu, 369 a. C., 286 a. C.), podemos decir que, siendo el hombre nada más que un proceso rodeado de procesos, no podemos detectar ningún elemento que lo gobierne o que lo determine de forma categórica. Es decir, ¿en ese complejo de partes integradas que llamo 'yo', hay alguna que deba preferir sobre otra?

Él destaca que las emociones, 情 qíng 11, se perciben en nuestro corazón-mente (un único órgano para el pensamiento chino) e influyen en nuestra conducta, pero existen otros órganos que también influyen en nuestras elecciones de conducta: los ojos, el estómago, etc. Entonces, ¿con cuál de ellos debo identificarme? Zhuangzi se pregunta: “¿Cuál de ellos debe gobernarnos?” “¿la mente, que cambia y envejece” como cualquier otro órgano? Estamos vivos, en un proceso de constante decaimiento y, por más que la mente pretenda gobernarnos con su razón, ella misma “está sometida a ese deterioro paulatino”. ¿Cómo podría ser nuestra guía final? ¿A partir de qué momento deberíamos aceptar que dejó de guiarnos eficientemente? ¿Es necesario un diagnóstico formal de arteriosclerosis para ello? La "tercera edad" ¿tiene un momento adecuado para empezar? Por lo tanto, es evidente que la propia mente sigue reglas que se le imponen; ella también tiene un "regente" que la gobierna.

Tenemos nuestras características inmanentes y, por supuesto, entre ellas nos gusta destacar el pensamiento racional, pero, a pesar de nuestras creencias más valiosas, no somos entidades como pensamos que ser, ya que también somos vacíos, es decir, procesos compuestos y complejos, sin un "yo" o un "alma" con la que podemos identificarnos 12.

La propuesta de Mengzi (o Méncio, ¿370 a.C.? - ¿289 a.C.?) fue: el Cielo nos equipó con un 心 xin (corazón-mente) capaz de hacernos actuar moralmente. En realidad, la mente, donde se manifiestan los qíngs, emociones, parece ser la candidata más obvia para ser nuestro ‘regente’ (en Occidente, especialmente después de Descartes, la elegimos por ser la sede de lo que llamamos "razón"; sólo que también tenemos los conceptos de alma, espíritu, etc., asientos aparentes de una espiritualidad que también debería regir nuestra moral). Entonces, ¿quién nos gobierna? Cuando se busca un motivador o controlador de nuestra conducta, descubrimos que otras partes del cuerpo son mucho más eficientes que la mente o el espíritu para este propósito. Hay momentos en que el hambre o el sexo determinan nuestras acciones contra lo que recomienda nuestra razón, nuestra moral o nuestras emociones (llamadas, peyorativamente, 'pasiones'). Entonces, vemos que, además de no lograr detectar algo que gobierne siempre nuestra conducta, respondemos a acciones externas con reacciones emocionales, lo que nos hace establecer una relación, que llamamos causa y efecto, entre ellas y ese mundo externo 13.

A partir de estas consideraciones, Zhuangzi establece el principio de que cualquier patrón, órgano o distinción que tomemos como referencia para nuestras elecciones implica una discriminación previa basada en otra preferencia, lo que nos lleva a un proceso circular.

Por lo tanto, este proceso, que por comodidad llamamos "hombre", no sólo interactúa con todos los otros procesos como presenta una continuidad inherente con todos ellos, algunos en mayor grado, otros en grado menor (lo que en física se conoce como Principio de Mach 14). No es sólo el taoísmo que, a través de Zhuangzi, no puede encontrar un componente en el hombre que gobierne ese proceso, ya que todo el budismo está montado sobre el concepto de "anatman" (ver nota 11) y nos enseña a desconfiar de la razón como capaz de regir nuestras vidas.

Por supuesto, el hombre tiene una comprensión del mundo que lo rodea que lo caracteriza, pero la realidad es que todos los animales superiores presentan un cierto grado de comprensión: no sólo un perro reconoce a su dueño y lo diferencia de los demás humanos con los que se relaciona cuanto experimenta emociones cuando lo ve, emociones que es capaz de manifestar y que no resultan difíciles de percibir. Es más, el perro también es capaz de reconocer el lugar donde vive, sabiendo regresar al mismo. Obviamente, el hombre tiene la capacidad, aparentemente única, de comunicarse a través del habla, y posee una memoria más duradera del que las de los perros y una capacidad de abstracción que parece fuera del alcance de los animales, pero todo ello no caracteriza una la diferencia fundamental, siendo sólo una cuestión de cantidad y complejidad. En resumen, somos procesos más complejos que los otros animales, pero, en el fondo y al igual que ellos, no somos nada, no tenemos sustancia (estamos formados por los mismos átomos) ni una esencia diferenciada (ya que la aparente diferencia es sólo cuestión de grado).

Considerando que se descubren cinco nuevos planetas extra-solares por semana, que se espera identificar en 2020 los primeros planetas con agua y oxígeno y que parece prácticamente seguro que toda estrella tiene planetas, podemos, inspirados por Rorty y su lapidaria pregunta: "¿Cómo podemos decir que una cosa es verdad si no sabemos lo que no sabemos?", formular esta otra que deja de ser retórica: en ese Universo inmenso, ¿cuántos seres nos miran con la misma piedad que manifestamos hacia nuestros perros, seres que también son procesos, sólo que mucho más complejos que el hombre y de formas que ni podemos imaginar? 15

Así, y agrupando las respuestas a las cuatro preguntas, podemos utilizar la expresión "estar-en-el-mundo" como una alternativa válida a la heideggeriana "ser-en-el-mundo", diferenciada explícitamente por Heidegger entre sus componentes "ser", "en" y "el mundo (él dedica capítulos enteros en su" Ser y Tiempo "a analizar estos tres conceptos), pero la filosofía china considera estos tres conceptos como una continuidad en la que ellos se interrelacionan como aspectos parciales de un proceso general que engloba todo lo que existe. Así el hombre "está en el mundo" no en el sentido de ubicarse en y diferenciarse de él, sino en el sentido de ser sólo una faceta más de ese todo, lo que implica la idea de un equilibrio con él que disminuye la angustia del hombre por "estar lanzado en el mundo" como fue formulada por Heidegger (y que se puede leer como "estar suelto en el mundo")

En la expresión "estar en el mundo" identificamos los siguientes componentes:

Pero las lenguas portuguesa y española nos permiten acuñar otra frase que ilustra aún más el papel del hombre (y de todos los fenómenos) y evita la interpretación de "estar-en-el-mundo” como algo que se encuentra en el espacio. Esta expresión es "estar siendo", que presenta las siguientes ventajas:

Así, el hombre está siendo, tal como las flores están siendo, una sinfonía está siendo y, hasta un cuadro está siendo ... porque algún día todos ellos desaparecerán.

Finalmente podemos destacar la riqueza implícita en la apertura que significa el contacto con lo "otro", con aquello diferente al "yo", al "mi", etc., como sucede con la filosofía china y la occidental o las lenguas portuguesa o española con el alemán. Estos contactos amplían nuestro horizonte permitiéndonos ser "entre-nosotros" con los otros procesos, lo que introduce novedad, estímulo y variedad a aquello que somos ... en el momento.

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NOTAS

  1. Este trabajo incluye fragmentos del libro del autor: “Yi Jing: Una herramienta para el autoconocimiento”, que puede ser encontrado em www.yijingorienta.com.br/ .
  2. Es imposible resistir a la tentación de citar a Ortega y Gasset (Obras Completas, Vol. IX Pág. 630): "Heidegger es profundo, pero necesito añadir que no sólo es profundo, sino que también quiere serlo, y eso ya no me parece tan bueno. Heidegger, que es genial, sufre de la manía de la profundidad. Porque la filosofía no es solamente un viaje a las profundidades. Es un viaje de ida y vuelta y, por lo tanto, traer lo profundo a la superficie y hacerlo claro, patente, evidente. Husserl [...] dijo que considera una imperfección de la filosofía lo que siempre se ha alabado de ella: la profundidad. Se trata en ella de hacer patente lo latente, raso lo profundo [...]. Filosofar es, al mismo tiempo profundizar y patentar, una frenética ansiedad de revirar la realidad haciendo que lo profundo se convierta en superficial ". O, como dijo Bertrand Russell: "El truco de la filosofía es comenzar por algo tan simple que nadie lo encuentre digno de nota y terminar por algo tan complejo que nadie entienda".
  3. Debemos añadir que la profundidad filosófica de Heidegger no le impidió ser un ferviente partidario del nazismo hitleriano, lo que destaca sus dificultades personales en hacer el viaje de ida y vuelta a las profundidades.
  4. En chino, 物 "cosa", incluye los objetos materiales e inmateriales, los animales y los humanos, por lo que es mejor traducida por "proceso". Proceso: "Acción continuada, realización continua y prolongada de alguna actividad; seguimiento, curso, rumbo. Secuencia continua de hechos u operaciones que presentan cierta unidad o que se reproducen con cierta regularidad; progreso, desarrollo, marcha". Utilizada como alternativa a "cosa", que se restringe a lo material y a los objetos, y a "fenómeno", que se refiere aquello que nos aparece, pero que queda demasiado vinculado a nuestra percepción. Confrontar con Fenómeno: "Hecho, aspecto u ocurrencia pasible de observación; hecho de naturaleza moral o social; Filos: objeto de experimentación; de hecho; Filos: lo que se manifiesta a la conciencia"; y Cosa: "Lo que existe o puede existir; objeto inanimado; realidad, hecho; negocio, interés; empresa; acontecimiento, ocurrencia, caso; asunto, materia".
  5. El verbo "estar" no existe en lenguajes que algunos, Heidegger entre ellos, suponen mejor equipados para hacer filosofía de que el portugués o el español, como serían el griego, alemán, inglés o francés. Deriva del latín stare, lit. estar de pie, en tanto 'ser' deriva del latín sedere, lit. estar sentado, que se diferencian por el hecho de que ‘ser' hace referencia a cualidades esenciales y permanentes, mientras que 'estar' se refiere a calidades accidentales y transitorias. Así, el sentido de 'estar' es: “Tener o presentar (cierta condición física, emocional, material, profesional, etc., no permanente); encontrarse (en cierto momento o lugar, transitoriamente)”. Por oportuno, debemos mencionar que la lengua china no posee el verbo SER, para ella las cosas o ESTÁN 居 jü (un hombre 尸 durante mucho tiempo 古): "Estar en cierta posición, ocupar un puesto", o EXISTEN 在 zài (un brote 才 en la tierra 土): "Existir, vivir, estar en", o son AFIRMADAS 是 shì (lo correcto 正 bajo la luz del sol 日): "Sí, afirmativo"
  6. Uno de los principios básicos del budismo es el del "surgimiento condicionado": surgimiento de todo y cualquier fenómeno, condicionado por su relación con los otros fenómenos.
  7. Frase muy difícil de traducir al griego, al alemán, al inglés o al francés. ¿Y por qué? De nuevo, porque no tienen el verbo “estar” (ver nota 5 arriba). Si consideramos el inglés, esta frase debe ser traducida como "they are not, they are being", literalmente "ellos no son, ellos son siendo", lo que obliga a destacar explícitamente la existencia de un sujeto separado de los otros fenómenos, a perder la referencia directa a la transitoriedad y enfatizar el verbo "ser" con sus connotaciones sobre esencias, sustancias, etc. En la filosofía occidental el primero en defender esa transitoriedad, ya en el siglo V a. C., fue Heráclito con su río, que nunca era el mismo. Pero fue necesario esperar el siglo XX para que esa idea fuera nuevamente defendida con fuerza. Esta frase puede a veces ser inadecuadamente interpretada como "llegar a ser" (derivada, por ejemplo, del inglés "they are becoming" que intenta huir de la trampa del verbo 'to be'); pero eso no sólo transfiere el foco del presente a un momento siguiente que ni sabemos si conseguiremos vivir (en esta interpretación queda implícito que "todavía no somos"), como implica una teleología, en el sentido de existir algo específico que TENEMOS que alcanzar.
  8. A partir de la Ilustración, el Occidente divide claramente el mundo en átomos y hechos, cada uno de los cuales no depende de los átomos o hechos que estén alrededor. Sólo que la ciencia del siglo XX demostró lo equivocado de esa concepción y la lleva a liderar un cambio en la forma de comprender el mundo, como, por ejemplo, es sugerido por el llamado "entrelazamiento cuántico de Schrödinger": "El entrelazamiento liga partículas individuales en un todo indivisible. Un sistema clásico es siempre divisible, al menos en principio; cualesquiera que sean las propiedades colectivas que tenga, ellas surgen de sus componentes que tienen ciertas propiedades [individuales]. Pero un sistema entrelazado no puede ser quebrado de esa manera. El entrelazamiento tiene extrañas consecuencias. Incluso cuando las partículas entrelazadas están distantes unas de otras, todavía se comportan como una entidad única, llevando a lo que Einstein llamó 'acción fantasmagórica a distancia' " (Scientific American, julio 2011, pág.33)
  9. Es interesante destacar que la física moderna, por un lado, tiende a destruir principios caros a la filosofía occidental como el de "sustancia", pero, por el otro, parece confirmar cada vez más los puntos de vista de las filosofías orientales. Como ejemplo podemos citar el Sutra del Corazón, texto fundamental del budismo, que dice: "[...] forma nada más es que vacío, vacío nada más es lo que forma, todos los fenómenos son vacíos”.
  10. Debemos percibir que esta interacción es un duro cuestionamiento de la realidad como tal. Como nos enseña el budismo, la realidad es el resultado de la acción recíproca entre mi mente y mis circunstancias y, por lo tanto, está sujeta a las inevitables distorsiones resultantes de mi incapacidad de evaluar adecuadamente esta relación ya que nada más estoy haciendo que una interpretación de esas circunstancias, interpretación condicionada por mi historia, mi agudeza, mis deseos y mis emociones en el momento en que las observo. Esto vale también para la ciencia, que no es más que mi interpretación sobre la lectura de mis instrumentos (¿qué pensarían Galileo o Newton sobre los datos emitidos por un acelerador de partículas?, ¿los llamarían ciencia, alquimia o brujería?). Esto no es puramente retórico, toda la física moderna está montada en la teoría cuántica que, a su vez, descansa en lo que aún hoy se llama Interpretación de Copenhague, formulada en 1927 y que está siendo cuestionada, discutida, reinterpretada ... pero nunca convertida en una ley.
  11. Ver más detalles sobre qíng, emociones, en el texto “La mente como instrumento” este mismo sitio www.yijingorienta.com.br/
  12. SIN-YO. Del sánscrito anatman, literalmente "no-yo"; en chino 無 我 wu wô: "sin yo, sin mío". Como 我 es, específicamente, el pronombre de la primera persona del singular, percibimos que el concepto de anatman no es una discusión sobre la existencia o no de un yo freudiano o de una alma "eterna", sino de algo más simple y perturbador: el cuestionamiento de la existencia de un sujeto para las acciones verbales, en función de que somos un proceso compuesto.
  13. Ciertamente podemos intentar aislar una causa determinada, pero ya el efecto ... El efecto depende de tantas variables (históricas, culturales, etc.) que condicionan al individuo afectado por la causa que podemos decir que, en la práctica, difícilmente una causa, en diversas manifestaciones, provocará un mismo efecto. Entonces, ¿para qué nos sirve la idea de causalidad? Jung (en Wilhelm, p.16) dijo, comparando el pensamiento occidental con el chino: "Nuestra ciencia, sin embargo, está basada en el principio de causalidad, el cual es considerado una verdad axiomática. Pero un gran cambio está ocurriendo en nuestro punto de vista. Lo que la "Crítica de la Razón Pura" de Kant no logró, está siendo realizado por la física moderna. Los axiomas de la causalidad están siendo sacudidos en sus fundamentos: sabemos ahora que lo que denominamos leyes naturales son meramente verdades estadísticas que suponen necesariamente excepciones. Aún no nos dimos cuenta que necesitamos del laboratorio con sus decisivas limitaciones para demostrar la validez invariable de las leyes naturales. Si dejamos la naturaleza actuar, veremos un cuadro muy diferente: el azar va a interferir total o parcialmente en todo el proceso, tanto así que, en circunstancias naturales, una secuencia de hechos que esté en absoluta concordancia con leyes específicas constituye casi una excepción".
  14. El Principio de Mach dice: "La inercia de cualquier sistema es el resultado de su interacción con el resto del Universo. En otras palabras, cada partícula del Universo ejerce una influencia sobre todas las demás partículas".
  15. La cantidad de galaxias y estrellas en el Universo es tan inmensa que la carga de justificar que estamos solos en él recae totalmente en aquellos que así lo piensan. La lógica y los datos científicos apuntan claramente a la hipótesis contraria: no estamos solos.
  16. Yo soy yo y mis circunstancias” dijo Ortega y Gasset (Obras Completas, Vol. I, pág. 322)