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Energía

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Fundamentación teórica

CONTENIDO DE LA FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Historia del Yi Jing

¿Por qué funciona el Yi Jing?

Energía: 氣 , 陰 yïn, 揚 yáng

Muy pronto, los chinos se preguntaron: ¿con qué hacemos el primer contacto? Y se dieron cuenta de que es con el aire que respiramos. Podemos no beber durante un tiempo, podemos no comer durante más tiempo, podemos estar sin hablar por muchísimo más tiempo, pero no podemos estar sin respirar. La respiración es el contacto más inmediato con lo que nos rodea. Tomar conciencia de esta respiración es el primer paso para percibir con claridad nuestra continuidad con todas las cosas (de cómo estamos interactuando con ellas). Es el primer paso para aprender a “estar por entero” junto a (y dentro de) nuestras circunstancias, para tomar consciencia de que “yo soy yo y mis circunstancias”, como lo definió el filósofo español Ortega y Gasset (1983, vol. I, pág. 322), definición a la que volveremos más adelante.

La palabra china para aire es 氣 1, que adquirió también el significado de ‘energía vital’, pero, antes de abordarla en detalle, vamos a revisar el concepto de ‘energía’.

Energía es la capacidad de efectuar transformaciones, o sea, por detrás de todos los cambios hay una energía que las alimenta y las condiciona. El físico Marcelo Gleiser (Folha de S. Paulo, Caderno Mais, pág. 23, 14/01/2001) dice [subrayados del autor]:

“Energía no es una sustancia, no es visible ni invisible. La definición que yo considero más adecuada es que energía es una medida de transformación, que puede ser aplicada al movimiento, a la luz, al sonido, al magnetismo, a las reacciones químicas (como la digestión de alimentos o la quema de gasolina), en fin, a cualquier proceso natural que implique algún cambio o la posibilidad de un cambio […]. Durante el siglo XIX quedó claro que la energía tiene una propiedad fundamental: su conservación. La energía no puede crearse ni destruirse, solo transformarse. En cualquier proceso natural, la cantidad total de energía es la misma antes y después, aunque se haya transformado por completo. […] Esta visión de perpetua transformación en la naturaleza es, a mi modo de ver, profundamente bella. Todo lo que observamos, e incluso lo que es invisible a nuestros ojos y a nuestros sentidos, refleja, de alguna manera, una transformación de energía”. 2

Los chinos consideraron que la energía 氣 estaba compuesta por dos tipos de ‘energías’ básicas: yang y yin. Pueden, efectivamente, caracterizarse como energías (a pesar de que no se pueden medir) porque regulan las transformaciones de la naturaleza a través de sus características de iniciativa y de conformidad respectivamente, y corresponden de una forma ambigua y gráfica a las energías cinética y potencial3. Eso no debe hacernos olvidar un aspecto fundamental de estos dos conceptos chinos: son más “clasificadores” de las características de los fenómenos que “descriptivos” de su funcionamiento. Por lo tanto, aunque estemos habituados a pensar en lo yin como “femenino” y en lo yang como “masculino”, eso es un error, ya que, por ejemplo, una mujer mayor es yang cuando comparamos su sabiduría con la de una mujer joven que, en este caso, sería yin; pero la mujer joven es yang si consideramos su capacidad de procrear, comparada con la mujer mayor que, en ese aspecto, sería yin.

El capítulo XLII del Dao De Jing dice:

Todos los procesos responden a la conformidad (yin) y favorecen la iniciativa (yang), emanando energía para producir armonía.

Pero ¿qué debemos entender por yin y yang, traducidos aquí por ‘conformidad’ 4 e ‘iniciativa’ respectivamente, y a los que responden todos los procesos?

Pensemos en un artesano paseando por un bosque. Tiene la iniciativa de recoger una rama del suelo, derribada por el viento el día anterior. En su oficina empieza a tallar la madera, siguiendo sus propios impulsos y criterios estéticos. Después de trabajar durante días y días durante horas, sintiéndose satisfecho con su obra, dice: “Está lista”, y voilà, se ha creado una obra de arte…lo que puede llevar al artista a recibir un premio internacional y mudarse de país. Es evidente que la iniciativa del artesano fue la que inició la obra, pero también es evidente que su aceptación y conformidad con el resultado obtenido le hizo detenerse, pues, en caso contrario, habría seguido tallando y tallando hasta acabar la madera. Esta es la idea de lo yin y de lo yang. El proceso ‘obra de arte’, iniciado por la iniciativa del artesano, respondió a su aceptación del resultado conseguido, y favoreció, a continuación, la iniciativa que el proceso de ‘mudarse a otro país’ representa en su futura vida artística.

Solo es tras una iniciativa que algo empieza a sobresalir dentro de ese proceso único que es la naturaleza como un todo; pero solo cuando aceptamos el estado que esa cosa ha alcanzado, es que ella adquiere una forma (aunque temporal, en el fondo), pasa a existir y recibe un nombre, hasta que vuelve a cambiar debido a una nueva iniciativa.

Consideremos otro ejemplo. El motor de un coche está formado por multitud de piezas: bloque de cilindros, válvulas, ejes, pistones, llantas, soportes, tornillos, tuercas, mangueras, cables, bombas de aceite, de agua, de combustible, carburadores, escape, silenciador, computadora de abordo, etc., cada una con su acabado y forma específica. Todas ellas son resultados complejos de sus respectivos procesos de fabricación, pero ese todo no significaría nada si no fuese por la pequeña chispa que salta entre los electrodos de la bujía. Por lo tanto, todos los procesos – que deben su forma al yin, a la aceptación de sus fabricantes, que los consideraron listos y acabados – de nada sirven sin el soplo de la energía yang, que los anima, y que representa la iniciativa que los pone en movimiento. Sin esa chispa, el motor ser detendría y “moriría”.

Pero podría decirse que la chispa no es nada original porque es el resultado de una corriente eléctrica que circula por el motor y que se origina en su batería. Esta corriente eléctrica, a su vez, es el resultado de una combinación química que se da dentro de la batería, etc. Sí, es verdad, pero eso solo nos aclara que, a pesar de que tendamos a dividir en pedazos el todo manifestado, y lo consideremos como ‘objetos’, dándoles nombres individuales, no son más que procesos interrelacionados que llamamos cosas, gentes, seres, y que aislamos arbitrariamente del proceso total. Cada proceso en cuestión es administrado por su dào propio, que lo guía y lo regula a través de la interacción entre la iniciativa y la aceptación, entre lo yang y lo yin. Así, el todo real está dividido ilusoriamente en partes (cosas-fenómenos-procesos), cada una de ellas iniciada por la capacidad de iniciativa de lo yang completada por la capacidad de aceptación de lo yin.

Pero, entonces, ¿quiénes somos nosotros que observamos este flujo de cosas? Nada más que unas cosas más, procesos también impermanentes que se relacionan e interactúan con todos los demás procesos que tienen lugar independientemente de nuestra voluntad. Tenemos nuestras características inherentes, claro, y de entre ellas nos gusta destacar el pensamiento racional, pero, a pesar de nuestras más apreciadas creencias, no somos entidades como pensamos que somos, ya que también somos vacíos, es decir, somos procesos compuestos y complejos, sin un “yo” o un “alma” con los que podamos identificarnos5. Somos procesos formados por un sinnúmero de otros procesos independientes de un “mí” o de una “mi voluntad” (“mi” aparato digestivo funciona solo, afectando a “mi” humor; “mi” sangre circula sola; “mis” hormonas se producen solas en las cantidades necesarias; “mi” respiración se produce sola; cuando duermo, “mis” sueños llegan solos; “mis” pensamientos invaden “mi” mente solos, y son el resultado de la circulación de una corriente eléctrica por “mis” neuronas; “mis” deseos aparecen sin que yo los llame; “mis” manos tiemblan solas, etc.).

La tendencia occidental a dividir ilusoriamente el mundo en objetos discontinuos, ya sea en el tiempo o en el espacio, está reforzada por la característica alfabética de nuestras lenguas. Consideremos el ejemplo de la palabra “paz”. Vemos que está formada por las letras “p”, “a”, “z”. Cada una de las letras es un átomo aislado que nos guía en la pronunciación y no alberga ningún significado en sí ni contribuye al sentido total de la palabra. Estos átomos pueden combinarse de diferentes formas para representar objetos también diferentes. Esta característica nos influye fuertemente a la hora de considerar, sin darnos cuenta con claridad, que el mundo también está formado por elementos aislados que consideramos como ‘objetos’ separados del ‘yo-sujeto’ que los percibe.

Consideremos ahora la lengua china con sus características ideográfica. En ella, ‘paz’ se escribe 安, que se pronuncia ‘an’. Está formada por los signos que representan una mujer embarazada 女 bajo un techo. Por tanto, en chino el concepto de ‘paz’ evoca un proceso: la tranquilidad de convivir con la familia bajo un tejado que la protege. De este modo, pueden reconocer y aceptar con más facilidad los componentes de un determinado proceso, componentes que se encuentran siempre en una mutua interacción. Esta visión integradora resulta más evidente si consideramos otras palabras correlacionadas como ‘hogar, familia’, representada por 家, jia, un cerdo debajo de un tejado, aludiendo a la riqueza que proviene de una familia unida, o “palacio”, 宮 gong, que muestra muchos cuartos debajo de un único techo. Esta característica de su lengua les facilita la comprensión (la aceptación) de que cualquier nombre solamente nombra un proceso formado por muchos elementos entrelazados entre sí (véase Jullien, 2001, pág. 19).

Otra característica significativa de la lengua china: no tiene tiempos verbales, es decir, los verbos no se declinan (ni por tiempo ni por persona). Lo que para nosotros se divide entre ‘tenía’, ‘tengo’ y ‘tendré’, para ellos es simplemente ‘tener’, siendo necesario el uso de complementos adicionales para indicar el momento y el sujeto de la acción. Por tanto, sin enfatizar el tiempo de una acción, y sin el efecto ‘atomizador’ de las características alfabéticas de nuestras lenguas, el pensamiento chino se encuentra en mejores condiciones para valorar la ‘totalidad’ representada por el aquí-y-ahora.

Yin e Yang

Volviendo al yin y el yang, su interacción fluida y permanente es representada por el conocido símbolo chino de la izquierda, en el que podemos ver la constante transformación del uno en el otro. Otro aspecto importante en este símbolo es el hecho de subrayar que ninguna de las dos energías se presenta aislada: cuando una de ellas alcanza el máximo, la otra empieza a manifestarse en su seno (representada por los puntos de color complementario en el diagrama) 6.

En el Yi Jing, lo yin y lo yang están representados, respectivamente, por las líneas abiertas y cerradas que forman los hexagramas. Así, estos diagramas son una representación de las diferentes formas en que esas energías pueden combinarse para crear todos los procesos. En el libro se sobreentiende que con seis líneas se pueden agotar todas las combinaciones energéticas presentes en el mundo real (véase Términos técnicos).

Pero, ¿cuál es la característica más sobresaliente de la continuidad de todos los procesos? Que están permanentemente cambiando, ya que ningún proceso es constante (ni, mucho menos, eterno): lo máximo que podemos esperar de él es que sea duradero.

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NOTAS

  1. : formada pelo radical 084 气 ‘vapor’ e 米 ‘arroz’, representando o vapor que se desprende quando se cozinha o arroz e significa: “Ar; respiração, vapor; energia vital relacionada com a respiração; força vital invisível, aproximadamente equivalente ao prana indiano; na visão de Zhuxi e outros neo-confucianos, a força material do universo”.
  2. Después de Einstein, sabemos que hasta la masa de un cuerpo puede transformarse en energía, y la energía bajo la forma radiante puede transformarse en un corpúsculo con masa. Las dos están relacionadas por la famosa ecuación e = m.c2, donde ‘e’ es la energía, ‘m’ la masa, y ‘c’ la velocidad de la luz.
  3. En Física se definen dos tipos de energía: la potencial y la cinética. El Diccionario Huaiss las define como: “La energía cinética es la almacenada en un cuerpo o sistema físico debido a su movimiento, pudiendo ser definida por el trabajo necesario para alcanzar el estado de reposo. La energía potencial es la almacenada en un cuerpo o en un sistema físico sólo por razón de la posición en que se encuentra o de su configuración. La energía potencial es la que un objeto posee debido a su posición”. La Wikipedia, a su vez, dice: “Un martillo levantado, un muelle enroscado y un arco extendido de un cazador, todos poseen energía potencial. Esta energía está lista para ser modificada en otras formas de energía, y, en consecuencia, para producir trabajo: cuando el martillo caiga, clavará un clavo; el muelle, cuando se suelte, hará andar las manecillas de un reloj; el arco disparará una flecha. Así que se da algún movimiento, la energía potencial da la fuente disminuye, mientras se transforma en energía del movimiento (energía cinética). Levantar el martillo, enrollar el muelle y extender el arco hace, a su vez, uso de la energía cinética y produce un incremento de energía potencial. Generalizando, cuanto más pesado es un objeto y más alto está, más energía potencial tendrá. La energía cinética es la que proporciona el movimiento; para que algo o alguien se mueva, es necesario transformar cualquier otro tipo de energía en este, incluso para mover los ojos como usted está haciendo ahora. Cuanto más rápido se mueve un objeto, mayor es el nivel de energía cinética. Además, cuanta más masa tenga un objeto, mayor es la necesidad de energía cinética para moverlo. Las máquinas mecánicas – automóviles, tornos, martinetes o cualquiera otra máquina a motor – transforman algún tipo de energía (generalmente eléctrica) en energía cinética o energía mecánica”.
  4. No debemos atribuir a la palabra “conformidad” el sentido de “Estado de sumisión o de resignación”; aquí es utilizada con los sentidos de “Correspondencia, analogía o identidad de forma, modo, tipo o carácter; acto o efecto de conformarse, de aceptar, de ponerse de acuerdo; conformación, concordancia; cualidad o estado de las cosas que se acuerdan, se armonizan, casan bien”, y debe entenderse como “con-forme”: “Que tiene o está con la misma forma; de acuerdo con, en concordancia con”.
  5. SIN-YO. Del sánscrito anatman, literalmente “no-yo”; en chino 無 我 wu wô: “sin yo, sin mío”. Como 我 es específicamente el pronombre de la primera persona del singular, percibimos que el concepto de anatman no es una discusión sobre la existencia o no de un yo freudiano, sino de algo más simple y perturbador: el cuestionamiento de la existencia de un sujeto para las acciones verbales debido a que seamos un proceso compuesto.
  6. En todo se encuentran, igualmente y en conjunto, la luz y la noche oscura, pues nada participa solo de una de estas cosas”, Parmênides.