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El hexagrama, un concepto unificador

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Fundamentación teórica

CONTENIDO DE LA FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Historia del Yi Jing

¿Por qué funciona el Yi Jing?

El hexagrama, un concepto unificador

Wang Bi (226-249), a pesar de haber muerto a los 23 años de edad, escribió varios tratados y comentarios, tanto sobre el Yi Jing como sobre el Dao De Jing, que influenciaron enormemente a los pensadores de los siglos posteriores. En uno de esos tratados, el Zhouyi Iueli, “Comentarios generales sobre el Zhou Yi”, presenta uno de los conceptos fundamentales de la escuela de la “lógica del sentido”: cada hexagrama representa una idea básica que debe ser comprendida para poder captar todos los significados agrupados en cada uno de los hexagramas. Abre el tratado diciendo:

¿Qué es un Dictamen? Es el extremo de un hilo que examina el núcleo de un hexagrama como un todo, aclarando el origen de aquello que lo rige.

Así, cada hexagrama representa un todo orgánico formado por partes: textos, imágenes, situaciones presentes y sus probables desarrollos, ideas afines, etc., pero hay un concepto que unifica todas esas partes, que, como Wang Bi dice más abajo, puede deducirse a partir del nombre del hexagrama y del texto del Dictamen.

Los procesos no son arbitrarios, verdaderamente dependen de sus principios.

Por ‘principio’ debe entenderse la lógica inherente a todo proceso. Debemos recordar que en China eso no significaba ‘razón’ (nuestro “a” es para “b” tal como “c” es para “d”, pero el patrón más o menos regular que existe en las líneas de una piedra de jade o, como se podría decir, en el ‘swing’1 propio de cada proceso 2 (véase Principio, no Glossário).

Por ello, son complejos, pero no caóticos; polifacéticos, pero no confusos.

Por eso, si tiramos de la punta del hilo y los investigamos, aunque los procesos sean polifacéticos, sabemos que es posible lidiar con ellos ajustándonos firmemente a su continuidad; cuando observamos la raíz de la que se originan, aunque sus significados sean profusos, sabemos que es posible usar un solo nombre para mencionarlos.

Wang Bi descarta que los procesos sean caóticos. Pueden ser demasiado complejos para describirlos de una manera sencilla, y no siempre podemos explicar sus ‘porqués’, pero cada uno de ellos obedece realmente a principios inherentes (lo que los chinos llamaban 自 然 ziran, ‘ser así por sí mismo’). Si la totalidad orgánica que agrupa a un conjunto de procesos y sus significados es una, podemos entonces atribuirle un único nombre para referirnos a ella.

Por eso, si mencionamos el nombre de un hexagrama, en su significado encontramos al regente; y, si observamos el texto del Dictamen, ¡entonces tendremos más de la mitad de las ideas involucradas!

Categorizar [permite] restringir las miríadas de cambios, pero exige un regente que las anteceda; ¡de lo que valoramos en un Juicio, esto es lo más fecundo!

Wang Bi es claro: para reducir la diversidad de manifestaciones de los procesos interactuantes, es posible clasificarlos en categorías, pero para eso es necesario encontrar una idea central que los agrupe. También aclara que, para comprender el Yi Jing, bastaba una lectura cuidadosa de sus textos, sin que sea necesario recurrir a operaciones numerológicas o simbólicas, como postulaba la escuela de la “imagen y número”. En palabras de Kidder Smith (1990, pág. 24):

“Wang Bi fue capaz de librar al Yi de cálculos especializados […] y convertirlo en un texto literario que hombres instruidos podían utilizar en prácticamente cualquier área de su interés – metafísica, personal, política, etc. Sin el nivel de abstracción que él hizo accesible, la mayoría de las lecturas posteriores del Yi no podrían haberse dado”.

En otras palabras, los textos proporcionan palabras clave con las que se puede penetrar en el significado principal del hexagrama y así interpretar la situación que describe.

Criticando a intérpretes de la escuela de “imagen y número” que basaban sus comentarios en los más diversos simbolismos (por ejemplo, considerar que un trigrama representaba a un caballo y otro a una vaca, utilizando después esos símbolos de manera literal), Wang Bi continúa (en la traducción de Lynn, 1994, pág. 31):

Las imágenes son los medios para expresar ideas, las palabras son los medios para explicar las imágenes.

Para expresar completamente las ideas, no hay nada mejor que las imágenes; para expresar completamente las imágenes, no hay nada mejor que las palabras.

Las palabras son generadas por las imágenes, así podemos ponderar las palabras y observar correctamente las imágenes.

Las imágenes son generadas por las ideas, así podemos ponderar las imágenes y observar correctamente las ideas.

Las ideas son completamente agotadas por las imágenes, las imágenes son explicadas por las palabras.

Por lo tanto, dado que las palabras son los medios para explicar las imágenes, una vez que atrapamos las imágenes, olvidamos las palabras y, dado que las imágenes son los medios que nos permiten concentrarnos en las ideas, una vez que atrapamos las ideas, olvidamos las imágenes.

Es como seguir un rastro para cazar conejos: una vez que tenemos el conejo, olvidamos el rastro; o como poner redes para pescar peces: una vez que tenemos al pez, olvidamos la red.

Las palabras son el rastro para las imágenes, las imágenes son las redes para las ideas.

Por lo tanto, quien se fija en las palabras no atrapa las imágenes, quien se fija en las imágenes no atrapa las ideas.

Las imágenes se originan de las ideas, pero, si nos fijamos en las imágenes en sí mismas, lo que se retiene no van a ser las imágenes correctas.

Las palabras se originan de las imágenes, pero, si nos fijamos en las palabras en sí mismas, lo que se retiene no van a ser las palabras correctas.

Por tanto, solo olvidando las imágenes podemos coger las ideas, solo olvidando las palabras podemos coger las imágenes.

Sin duda, coger las ideas consiste en olvidar las imágenes, y coger las imágenes consiste en olvidar las palabras.

Así, si un hexagrama recibe el nombre de “Cediendo con modestia” y su Dictamen dice: “Cediendo con modestia, la influencia de una persona sabia acaba manifestándose”, tenemos aquí esbozados los principales significados de la situación. En ella entran decoro, descripción, equilibrio, despojamiento, humildad, frugalidad, autoridad, ascendencia, aliento, estímulo, prudencia, etc., y quedan fuera excesos, grandiosidad, altivez, orgullo, libertinaje, descuido, negligencia, descrédito, insensatez, etc., y así. Estas palabras forman una especie de red que nos ayuda a ‘pescar’ la idea básica que describe la situación que estamos viviendo, o sea la idea que unifica y da continuidad a todos los procesos que conforman el momento presente. A partir de esta idea básica, podremos identificar la conducta más apropiada para armonizarnos con todo del momento actual. En otras palabras, este significado representa el “paraguas” que cubre la coyuntura vivida por el consultante y que le permite ‘proteger’ su conducta de forma que evite consecuencias desgraciadas. Haciendo una analogía mucho más rigurosa, podemos ver aquí un mecanismo parecido a la ‘asociación libre’ freudiana: el Yi Jing propone el tema, y el consultante lo evalúa hasta que, en un clic, establece un puente entre ese tema y su situación vital.

Como ya dijimos, existen muchas formas propuestas para interpretar los textos del Yi Jing. Vamos a añadir una más. Supongamos que alguien, consultando el Yi como oráculo, obtiene como respuesta el hexagrama “Cediendo con modestia”. Tras leer el nombre y evaluar el Juicio, se da cuenta de que le invade una sensación de vergüenza (o rabia, o cualquier otra emoción). Esta emoción (este qíng), ha aparecido como reacción a la lectura, y podría indicar que el consultante se ha dado cuenta de que no se está comportando con la frugalidad y la prudencia que el texto recomienda para esa situación. Siendo así, cabe al consultante modificar (…o no) su conducta, para adaptarla mejor a las circunstancias presentes. ¿Místico?, ¿divino? No. Es el consultante que mira hacia sí y se da cuenta de que su conducta orgullosa (o negligente o imprudente) es potencialmente inconveniente o desgraciada.

Pero, ¿por qué el Yi Jing puede aplicarse a una diversidad tan grande de procesos?

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NOTAS

  1. N. del T.: ‘ginga’ en el original.
  2. Al enfrentar a un enemigo que tiene una espada en la mano, ¿qué es más importante: describir la ecuación de la trayectoria de la punta de la espada, o ‘sentir’ dónde pretende dar el golpe el enemigo? En otras palabras, los chinos pensaban que el swing era MUCHO más importante que la razón, por eso nunca desarrollaron una lógica formal. Hasta Hume, en su “Investigación acerca del entendimiento humano”, dice: “La operación del espíritu que nos permite inferir efectos semejantes de causas semejantes y viceversa, por ser tan esencial para la conservación de todos los seres humanos, no podría ser confiada a las falaces deducciones de la razón humana, que es lenta en sus operaciones […] y se halla más expuesta al error y al engaño”. (Pensadores, 1996, pág. 71) [Negritas mías].