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Auténtico y falso

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Fundamentação teórica

CONTENIDO DE LA FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Historia del Yi Jing

¿Por qué funciona el Yi Jing?

Auténtico y falso: 情 qíng, 偽 wèi

El siguiente texto se refiere a problemas encontrados en la predicción de fenómenos meteorológicos (Weiner, Jonathan; Planeta Tierra; Martins Fontes, 1988; pág.105):

“A partir de los datos meteorológicos organizados y simplificados, las computadoras están programadas para aplicar las leyes físicas, calculando el modo en que una masa de aire puede afectar a las masas de aires vecinas. Cinco ecuaciones son suficientes para aa descripción de estas leyes (a pesar de poder añadirse más como complemento de aquéllas). Estas cinco ecuaciones del movimiento incluyen las leyes del movimiento formuladas por Sir Isaac Newton, la tercera de las cuales es: “para toda acción existe una reacción igual y opuesta”. Esta es la fatídica formulación, porque las reacciones son precisamente lo que hace complicada la evolución de la atmósfera. Cada movimiento sufre, en cierta forma, el efecto derivado de la acción de todos los otros que están próximos, tal como, cuando lanzamos varias piedras a un lago, las ondulaciones respectivas interactúan y se mezclan. Las ecuaciones en sí son elegantemente simples, y todas ellas caben en el reverso de una postal. Pero el mar de movimientos que describen es extremadamente complejo”.

Esta descripción puede extenderse al comportamiento humano. También aquí tenemos un conjunto de reglas que caben en una postal, ya sean los Diez Mandamientos, las normas confucianas o las formulaciones éticas de otras culturas. Pero su aplicación en el mundo de la interacción humana real tiene las mismas dificultades que la predicción meteorológica, ya que las reacciones de los demás a nuestras acciones, y nuestras reacciones a las acciones de ellos son incontrolables, tanto más cuanto mayor sea la cantidad de interacciones. Se crea así una red cada vez más amplia de incertidumbres que recuerdan a las piedras que caen en un lago produciendo ondas concéntricas que se expanden en todas direcciones, superponiéndose.

Esta es la visión del mundo que el Yi Jing nos transmite: el hombre está inmerso en una red interdependiente, y el libro, con sus hexagramas constantemente en mutación, nos ofrece una referencia, una guía para movernos dentro de esa red.

El Yi Jing nos dice que las cosas cambian de forma parecida al encuentro de dos personas. Cada una de ellas viene de recorrer su camino, siguiendo su dào. Para cada una de ellas existe lo correcto y lo incorrecto, lo deseable y lo no deseable; sin embargo, estos valores no coinciden necesariamente entre ellas: lo que es bueno para una no lo es para la otra. Cuando los dos caminos se encuentran, interactúan, y así como ocurre en la atmósfera o en el lago, sufren los desvíos resultantes de las nuevas circunstancias. Por lo tanto, es de ese encuentro, de esa interacción, que aparece el cambio, la mudanza.

Cosas cambian

Eso no quiere decir que uno de los dos caminos sea mejor que el otro, ni que uno deba predominar sobre el otro. Lo que se destaca es que es inevitable que la acción de uno sobre el otro los influencie mutuamente, resultando en…cambios.

Wang Bi dice (en Lynn, pág. 27):

“¿Qué es el cambio? Es lo que nos trae la interacción de la ‘tendencia natural de las cosas’ [情 qíng] y sus ‘contra tendencias falsas’ [偽 wèi], [o, en otra versión del mismo traductor]” … por las cosas como realmente son [qíng] y su tendencia a ser lo que por su naturaleza no son [wèi]”. 1

Vemos que en chino existen connotaciones y resonancias que enriquecen el significado del concepto de “cambio”. Qing no solamente incluye “lo que son las cosas” sino que también se refiere a nuestras emociones, pasiones, y, por extensión, voluntades y deseos. Es tan general que los budistas la eligieron para expresar la capacidad de sentir de todos los seres vivos. Debemos destacar que está implícito que, al sentir una emoción, ésta es verdadera: no hay lugar para dudar de una emoción sentida. Podemos no aceptarla, podemos confundirla con otra, podemos incluso intentar reprimirla, pero ciertamente la sentimos2.

Por otro lado, wèi no debe considerarse como “falsedad” absoluta o referida a un conjunto de patrones “correctos” por naturaleza o por definición. Una actitud que puede ser correcta para otra persona, para mí es equivocada; objetivos correctos para las características y circunstancias de otra persona son completamente inadecuados para mí. Como al revés también es válido, queda claro que, al andar por el camino propio, se producen ondas de choque resultantes del encuentro entre las dos ‘direcciones correctas’, con el resultado del cambio de rumbo correspondiente en ambas partes. Estas falsas tendencias encontradas no son nuestras, no están en nuestra naturaleza, pero se nos imponen por la simple interacción con el mundo que nos rodea y acaban limitando e interfiriendo en la manifestación de las tendencias que – éstas sí – son nuestras. Tenemos aquí, saltando por encima del tiempo y la distancia, el “yo soy yo y mis circunstancias” de Ortega y Gasset, en el cual “yo” se refiere a ‘qíng’, lo que es auténticamente mío; y las ‘circunstancias’ a ‘wèi’, lo que me es impuesto por lo que me rodea y que, por tanto, no es mío pero forma parte integrante de mi vivir (lo que Ortega llamaba “horizonte vital”).

Wang Bi, en realidad, hace una reinterpretación de un texto que ya aparece en el Xi Ci (XII, 2), el más filosófico de los apéndices del Yi Jing:

Los grandes sabios […] agotaron lo auténtico y lo espurio por la organización de los hexagramas.

En el Xì Cí, el qíng wèi es algo que se expresa en los hexagramas, mientras que Wang Bi lo presenta como la propia causa de los cambios, reforzando la relación existente entre los hexagramas y los cambios de las situaciones vitales que experimentamos.

A mayores, debemos recordar que uno de los conceptos básicos del taoísmo es que los pares complementarios se generan unos a los otros, apareciendo necesariamente al mismo tiempo y relacionados uno con el otro. Así, en el Dao De Jing, cap. II, se dice:

En el Universo podemos ver belleza solo porque hay fealdad.
Conocemos el bien como bien porque hay mal.
En consecuencia,
tener y no tener aparecen mutuamente,
difícil y fácil se complementan mutuamente,
corto y largo se contraponen mutuamente,
alto y bajo se afirman mutuamente,
voz y sonido se armonizan mutuamente,
delante y detrás se siguen mutuamente.
Por lo tanto, […] los diez mil procesos crecen y decrecen sin cesar.

Debido a la propia relatividad de los conceptos, lo que es verdad para nosotros es errado para otros, y siempre vamos a hallar a alguien que no esté de acuerdo con nosotros por más seguros que estemos de nuestra posición. Al presentarse simultáneamente esas “verdades”, su confrontación acaba produciendo (o debería producir) cambios en ambas partes. También podemos decir que, dentro de la misma persona, muchas veces el conocimiento de algo, aun siendo real, es decir, ajustado a la naturaleza de ese algo, genera, como consecuencia inmediata, errores de diverso tipo3y eso, nuevamente, se convierte en la fuente generadora de cambios por la confrontación de qíng y wèi.

Debemos destacar la importancia del papel de wèi, lo espurio. Las mudanzas se originan de la interacción de lo espurio con nuestras tendencias naturales que, abandonadas a sí mismas, no sufrirían ni producirían modificación alguna. Por lo tanto, la riqueza vital, introducida en nuestra vida por las mudanzas, se origina, en cierto modo, de lo espurio, de aquello que no es nuestro. En resumen, lo auténtico no genera cambio por sí solo, lo que se traduce en un estancamiento; es la acción de lo espurio lo que provoca los cambios, haciéndonos progresar. La sabiduría popular de Occidente nos dice prácticamente lo mismo: “Debemos aprender de nuestros errores”, o “A veces tienes que partirte la cara para madurar un poco”.

Podemos extender estos conceptos, aunque de una manera un poco ambigua, a la relación entre China y Occidente. Ella es nuestro espurio, el que puede hacernos progresar al introducir cambios…así como nosotros a ellos. Claro que, al principio, lo espurio provoca miedo y rechazo (como ocurrió en China cuando la cultura occidental se manifestó en su territorio en el siglo XX), pero el efecto positivo de la mudanza acaba materializándose (como ocurre en la China actual). ¿Cómo vamos a reaccionar ahora que China está empezando a manifestarse entre nosotros?

Es interesante citar el capítulo entero del Xì Cí (A.XII.2), ya que presenta la función de los distintos elementos que se reúnen en el Yi Jing:

Los sabios
agotaron sus ideas por el establecimiento de imágenes,
agotaron lo auténtico y lo espurio por la organización de los hexagramas,
agotaron las palabras por la anexión de los comentarios,
agotaron lo conveniente por las transformaciones y sus interpenetraciones,
agotaron lo espiritual por la música y la danza.

Vemos que, en la concepción de los autores del Xì Cí:

  1. Ninguna idea queda por expresar fuera de las imágenes del libro, ya que éstas son exhaustivas.
  2. Todas las acciones y reacciones posibles están reflejadas en los hexagramas, es decir, todas las situaciones y sus evoluciones más probables están reflejadas en ellos.
  3. Todo lo que hay que decir figura en las palabras del Dictamen y en los Textos de las Líneas.
  4. Todas las situaciones propicias que el hombre procura descubrir de manera natural, y las desfavorables, que procura naturalmente evitar, están reflejadas en las transformaciones de los hexagramas.
  5. Las imágenes agotan las ideas, es decir, están en el campo de lo intelectual. Pero el espíritu del hombre es mucho más abarcador, agotándose solo con la música y la danza, es decir, con la práctica. Tenemos aquí un condicionamiento para el Yi Jing: sin práctica, éste no es totalmente abarcador, y, en él, práctica significa utilizarlo como herramienta de consulta, como defendía Zhu Xi. Podemos añadir que, ante la música y la danza, incluso la filosofía calla: mientras en la filosofía occidental poco se ha discutido la música (que es un permanente estar-siendo), varios filósofos trataron sobre el significado de la literatura o de la pintura, como hizo, por ejemplo, Merleau Ponty con Cézanne. La filosofía (por su preocupación con el ‘Ser’), solo parece sentirse a gusto, en general, con aquello que puede congelarse en el tiempo. (Bergson fue una excepción, al considerar la ‘duración’, espacio temporal entre dos momentos, como definición ontológica del hombre).

Por lo tanto, el Yi Jing nos impulsa a ocuparnos de lo nuevo que nos rodea, a aceptar la influencia de nuestras circunstancias, y a no reaccionar a ellas con temor.

Pero, ¿cómo comprender todos los aspectos y matices de la situación en la que estamos envueltos? Y, ¿por qué el Yi Jing utiliza un método aleatorio para la consulta?

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NOTAS

  1. qíng: “Lo que una persona realmente siente; sentimientos, emociones, pasiones; corazón, naturaleza humana, disposición; simpatía, compasión; circunstancias; los hechos de una situación; la verdad de un asunto; verdadero, sincero; en el budismo: sin ciencia; facultad, habilidad; pensamiento, mente, emoción”. 偽 wèi: “Falso, no real, falsificado; no auténtico, simulado; falsificar, mentir; plagiar; engañar, pretender, simular; errado, equivocado”. [Cf.: Espurio: “No genuino; supuesto, hipotético; que no es del autor al que se le atribuye; adulterado, modificado, falsificado. Ilegítimo, ilegal”].
  2. Interesante destacar el paralelismo con el cogito de Descartes: tanto la emoción como el pensamiento se nos imponen en nuestro campo mental.
  3. Por ejemplo, en actitudes drásticas para afirmar y/o imponer esta verdad a otros, o cuando alguien, en su entusiasmo por poseer esa verdad, saca de ella conclusiones apresuradas, etc.